Aguascalientes, Ags.- En serio que es difícil sustraerse a las preguntas. Parecieran planteadas por un grupo de parvulitos políticos, pero ni modo.
¿Marcos y su familia, siguen vinculados con el PRI?
¿Qué ha estado haciendo Marcos en los últimos seis años en los que nadie sabe “si andaba muerto o andaba de parranda”? ¿seguirá usando Dockers?
¿Por qué extrañas razones, Marcos no desmintió todo lo que se dice de él, escrito por dos periodistas prestigiosos, en “Marcos, la genial impostura”?
¿Dónde estaba el Sub cuando “los que somos del color de la tierra”, vieron la forma en que se inundaba Tabasco y Chiapas, durante el exilio cibernético?
¿Por qué Marcos no le ayudó a López Obrador con la Secretaría de la Reforma Agraria, o cuando menos, con el Instituto Nacional Indigenista en el gabinetazo alternativo del sedicente presidente legítimo?
¿Por qué se aparece hasta ahora?
No es por ti, ventana…sino por tu hermana
La frase es de un antiquísimo refrán de la autora de mis días. Solía decirlo cuando alguien hacía algo mostrando un propósito, pero en EZLN.
Su furibunda declaratoria de guerra en 1994; la colección de discursos incendiarios en internet y las apariciones estilo Hollywood con Steven Segal al frente, se quedaron sepultados en la imaginería popular, como lo hicieron el Santo contra las Mujeres Vampiro, o Manuel López Ochoa en “Chucho el Roto”, con algunos toques de Luis Manuel Pelayo al asumir la voz de Kalimán.
La estrategia ha cambiado.
No sería extraño que en breve, veamos al Sub, marchando al lado de Martín Esparza; o negándose a la calidad educativa en arengas estrepitosas junto a la ticher Gordillo. Quizá pidiendo el registro en el IFE, del PPFN, Partido Propiedad de Fernández Noroña, por sus siglas.
De guerra y de paz
El cambio es notable. De un modelo agresivo siempre, insolente por lo común e invariablemente retórico al estilo de Alex Dey, gira ahora al estilo de “Chepina en su cocina”.
El camino será civil, pacífico y conjugará a todas las organizaciones, pueblos, personas y alienígenas del continente para resistir y luchar “abajo y a la izquierda” como en el mejor combate de John Cena.
Desde luego, Guillén Vicente aclaro que el nuevo método no es de guerra, de muerte y destrucción, sino de lucha y resistencia, lo que transpira un cierto tufo a chavismo.
En el ambiente
Es interesante lo que queda en el ambiente, por lo menos mediático. De acuerdo con algunas de nuestras hermosísimas lectoras y combativos lectores, pueden pronosticarse algunos escenarios próximos:
El EZLN solicita su registro como partido político o bien, se suma a los ingentes esfuerzos de MORENA, por aquello de los que somos del color de la tierra.
Es factible, que si a Marcos le da por la pelea cívico-electoral, y no sólo –así lo dijo- por la vía violenta, es previsible que se convierta en asociación política, que se abra espacio en el Teletón y que rife su pasamontañas, su pipa, su gorra, sus dockers, sus dos relojes, para continuar la lucha. El camino se lo ha mostrado su profe López Obrador, quien ya lleva varios añitos sin nómina y gastándose los ahorros (de alguien).
La duda mata
El comunicado de Marcos es escueto, sintético y resumido; pero no dice nada sobe cómo sacar de la pobreza a quienes dice defender. Tampoco sobre las formas e instrumentos para mejorar la calidad de vida de aquellos a quienes dice representar. O sea, la duda mata.