Aguascalientes, Ags.-
Las palabras suelen ser un arma de doble filo, si se utilizan en el momento menos preciso pueden herir y repercutir de forma negativa, por ello es importante ser conscientes de su alcance y más cuando surge una discusión entre padres e hijos.
Perder los estribos para muchos no es difícil y menos cuando el día estuvo agotador, cualquier disgusto en casa puede ser detonante de esa ira que todos llevamos dentro, lo mejor es mantener la calma y no rematar con los hijos ya que se puede perder la confianza y surgir cierto distanciamiento.
En entrevista, Mónica Castillo, consultora en De padres a Hijos aseguró que ser padres o madres no es fácil, “si te sacan de tus casillas cuenta hasta 10 y si es necesario hasta 20 pero mantén el dominio propio y sé paciente, es importante manifestarles respeto y cariño, sólo así lograrás buena relación ya que con enojo no ganas nada”.
La especialista señaló que ser pacientes no es tolerar, “cuando digo ser pacientes me refiero a mantener la calma y no a tolerar lo que se sabe que está mal, el padre debe ser un instructor de valores, una guía que eduque por medio del ejemplo y la comunicación, hay que ofrecer confianza a nuestros hijos para que ellos nos la ofrezcan a nosotros, sólo así habrá armonía en el hogar”.
Castillo recomendó no corregir o regañar a los hijos cuando se está en un momento de enojo, “podremos tener mil problemas pero recordemos que esos se quedan fuera del hogar, muchas veces lo que hacemos es llegar de malas a casa y desquitarnos con el primero que se ponga en frente, eso repercute inmensamente en hogar, te conviertes en el ogro de la casa al que todos temen y nadie quiere ver, habla con tus hijos y mantén una comunicación sana”.
Tal vez no exista una guía exacta para ser padre, pero sí existen los consejos de especialistas, útiles para facilitar la educación. A continuación, un listado de motivaciones negativas y la actitud promovida en los hijos la cuales deben descartarse mientras los educas:
- Eres un desordenado. El desorden.
- Siempre estás deseando fastidiar. Fastidiar aún más.
- Debes aprender de tu primo. Rechazo al primo.
- Así no llegarás a ningún sitio. Temor.
- Estoy harto/a de ti. Desamor.
- Aprende de tu hermano. Celos.
- Quedas castigado. Tristeza, venganza.
- Siempre te estás peleando. Me gusta pelear.
- No sabes estar quieto. Soy nervioso.
- Siempre estás peleando. Es lo mío.
- Cada día te portas peor. Soy así, soy malo.
- Eres un mentiroso. Lo mío es mentir.
- No sé cuándo vas a aprender. Tristeza. No puedo.
- No me quieres nada. Desamor. Tristeza.
- Así no tendrás amigos. Es verdad.
- Se lo diré a papá cuando venga. Temor. Tristeza.
Lamentablemente, estas y otras frases hirientes son utilizadas por muchos padres y más cuando se pierde el control. Recuerda que tus hechos repercuten en su formación, evita herirlos y sé más comprensivo.