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Aguascalientes, Ags.- Coincidirá que cuando nos sentimos usted y yo irritable, sarcástico, nervioso, histérico, falto de tacto, antipático, receloso, preocupado, temeroso, brusco, deprimido o hasta frustrado, muchas veces es porque, consciente o inconscientemente, así manifestamos o, como decimos aquí, sacamos nuestro coraje.
Que nos salga el coraje o enojo, hay estudiosos que lo atribuyen y "justifican" principalmente al temperamento natural heredado de nuestros padres (Watson-Skinner), quitándole incidencia a nuestra voluntad (inteligencia); otros, al carácter; esto es, a nuestra voluntad y forma de ser que libremente aprendemos por imitación de nuestros familiares, amistades y/o con quienes convivimos regularmente (psico-humanismo de Maslow, Roger o Frankl), atribuyéndosele responsabilidad a la personal, lo que observo interesante, aunque conviene admitir que lo natural del reino animal que existe en los seres humanos, si nos descuidamos, le gana a nuestra conciencia, estará de acuerdo.
Hoy, con los magníficos avances de la neurociencia (Cfr. Discovery Science) se confirma como factores de influencia, además, al medio ambiente de contaminación o laboral y familiar, donde los hábitos alimenticios, de bebida y los medios masivos de comunicación, sobre todo los electrónicos, destacan por su incidencia. No deseo detenerme en esto, sino invitarlo a reconocer y estar atentos a nuestro coraje para encauzarlo de la mejor manera; empezando por compartirle que la palabra coraje viene del francés y significa, además: irritación, ira, según el diccionario de la Real Academia Española.
Y una manera de lograrlo, es imitar; por ejemplo, mediante entrenamiento repetido inteligentemente, a las personas que lo han logrado. Le sugiero esta espléndida historia de éxito de cómo el coraje encausado es conveniente para todos, siempre:
Thomas Henry Bolt (1916-2008) golfista norteamericano fue precisamente famoso por corajudo, doblando palos de golf en el árbol más cercano -infinidad de veces- después de que desviaba la pelota o fallaba el hoyo, apodándole "el terrible" y "el tornado Tommy" propició con estos corajes, fueran prohibidas dichas conductas por las reglas de este deporte, cosa que Tommy logró abandonar y, mejor creo, encausar, llegando a ganar el abierto de golf de los Estados Unidos y ser nombrado al salón de la fama del mundo de ese deporte, entre otros premios.
Las claves que el investigador y escritor William Clement Stone (1902-2002) identificó fundamentales para que el coraje de Tommy Bolt fuera encauzado, fueron sobre todo, estas dos:
1.- Aceptó y reconoció que era corajudo y
2.- Pidió ayuda para entrenarse mental y físicamente de manera paciente y repetidamente para encauzarlo adecuadamente.
Si Tommy se transformó en un práctico ejemplo de coraje encausado, para bien. ¿Usted y yo, nos atrevemos?
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