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No llegaria a buen puerto
Sociedad sin principios, es nave sin timón
  • Urge que las familias retomen la vivencia de los valores universales
  • Sin el apoyo de las familias, la universidad poco puede hacer
Aguascalientes, Ags., México. 22 de septiembre, 2008

 
 
 
 
 
     
Es difícil que las sociedades sin valores lleguen a buen puerto, ya que los principios universales son los que deben normar la convivencia y son guía para la sociedad como lo es el timón para un barco. Una sociedad sin valores va a la deriva , dice el jurista Roberto Ibáñez Mariel, Director de Doctorados del sistema Universidad Panamericana.

La influencia de la familia es fundamental para la formación en los principios y los valores universales e inmutables que dan rumbo y guía a la sociedad, dijo durante su participación en la entrega de reconocimientos a estudiantes destacados en la Facultad de Derecho de la Universidad Panamericana Campus Bonaterra.

Expresó que cuando los han vivido en la familia, esos valores arraigan de tal manera en un joven estudiante, que lo llevarán a ser persona con un arraigado sentido de la justicia.

Si un joven llegara a la universidad carente de esas bases, sería poco lo que pudiera hacer la institución educativa para inculcarle ese y otros principios, aunque tendrá que empeñarse en la tarea.

Los valores son universales y su esencia no cambia con el tiempo, aunque la manera de aplicarlos sea diferente en cada época y circunstancia, dijo el estudioso de la ciencia jurídica, quien hizo ver la responsabilidad de las familias para inculcar en los hijos aquellos valores que les permitirán destacar en su profesión y aportar a la construcción de una sociedad más justa sin los problemas que se viven en nuestro tiempo.

Cuando fallan las familias en esta tarea, las cosas se complican terriblemente, y desgraciadamente en México las familias están fallando en esta responsabilidad que se manifiesta en cosas tan sencillas como no mentir, tener el hábito de cumplir con los compromisos, enseñar que se debe actuar de buena fe y buscando la equidad en los convenios y negocios; en resumen, cuando se enseña a conocer la justicia y a amarla.

Al conocer y vivir bajo ese principio de dar a cada quien lo que le corresponde, se logra una seguridad interna que da tranquilidad y facilita la convivencia con todos.

Ese sentido de la justicia y los demás valores universales no está reñido con la necesidad de estudiar para conocer, ni con la habilidad y astucia que se deben desarrollar para ser competentes y eficaces, finalizó.

 

 
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