Es un mercado que alcanza tres mil millones de dólares al año solamente en los Estados Unidos, que está al margen de cualquier regulación y que tiene proveedores en los países con bajo desarrollo…
Si piensa que se trata de las drogas, está equivocado. Es el llamado Baby Business, que engloba a todo lo relacionado con la adopción, la fecundación in Vitro, la “renta de vientres” para gestación de hijos ajenos, la compra de óvulos y esperma y todo lo relacionado con la fertilidad humana.
Así como cientos de millones de parejas en el mundo tratan de evitar la concepción, cientos de millones buscan tener un hijo, “al precio que sea”. Ellos sostienen el Baby Business.
Llamó la atención de una profesora de Harvard
El tema es tan serio, que mereció la atención de la catedrática en Administración de Empresas y Directora de investigación en la Harvard Business School, la escuela de administración más prestigiada del mundo.
Debora L. Spar escribió un libro que ha sido traducido al español en el que relata los alcances de este mercado sin reglas que está a la vista de todos en los Estados Unidos y en los países ricos, y que con frecuencia transgrede los límites que marcan la ética y la dignidad de las personas.
Este mercado existe, aunque no funciona igual que otros. Por un lado, produce algo que teóricamente no es comercial ni vendible como es un bebé. Y por el otro, se mueve en un difícil equilibrio entre la compasión y el negocio, entre la oferta que depende en mucho del avance de la ciencia médica y una demanda sujeta a una necesidad emocional como la paternidad o la maternidad que presiona y que apenas se frena ante las convicciones éticas en algunos pocos casos, y entre la falta de recursos económicos.
Cuentan con la ausencia de restricciones
Las autoridades de los Estados Unidos ignoran ese mercado y no le marcan restricciones. Algunos estados como California y Florida se han convertido en el destino de parejas infértiles o de homosexuales que están más que dispuestas a pagar –sin regatear- por óvulos, selección de características del futuro hijo por lo que se refiere a sexo, apariencia (color de los ojos y de la piel, altura), inteligencia.
Lo primero fue la fecundación “in Vitro” o los llamados niños de probeta que se conocieron en 1978 en Inglaterra y que pronto se extendieron a otros países. Luego vino el “alquiler de úteros” facilitado por los avances en fecundación artificial, que ha sido severamente condenado ya que, dicen, “cuando el parto de las mujeres se trata como de una mercancía, las mujeres que se prestan son degradadas. Conciben deliberadamente un hijo con la intención de entregarlo a cambio de dinero o de un beneficio material".
Contratos de gestación a cargo de abogados especializados
Los “contratos de gestación” han llegado a un grado de complejidad apenas imaginado en los que se estipula hasta el tipo de alimentación y el estilo de vida que debe de llevar la madre de alquiler durante el embarazo.
Esto dio origen a las agencias especializadas que tienen catálogos con decenas de miles de expedientes de posibles madres, clasificadas por raza, fisonomía, inteligencia, lo que ha sido considerado como una forma de tráfico internacional de mujeres.
Para la investigadora, es un hecho innegable que existe este mercado en torno a la necesidad de niños y bebés, y pide que a las autoridades norteamericanas y de otros países que se regule. “Si establecemos políticas claras, algunas definiciones comunes, un marco legal y distinguimos entre lo que es aceptable y lo que no lo es, el mercado inevitablemente funcionará mejor”
Baby Business. Debora L. Spar. Tendencia Ediores, Barcelona. 444 páginas |