Aguascalientes, Ags.- A la mayoría de los padres se les dificulta poner límites a sus hijos, ya que se enfrentan a grandes dosis de ira, peleas, gritos, berrinches, chantajes o rebeldía, sin embargo, el riego es cuando piensan que este comportamiento se corregirá solo, cuando en realidad está en riesgo de desarrollar una conducta agresiva que se manifestará no solamente dentro del hogar, sino también afectará a quienes lo rodean.
La agresividad en los niños es un trastorno, que si no se detecta y se trata a tiempo desde la infancia, puede generar que el chico se vuelva inadaptable socialmente e incluso llegar a la vida adulta como una persona agresiva.
La especialista Milagros Figueroa, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) menciona que cuando un niño es agresivo la mayor parte de los caso es por influencia familiar, ya que al estar en este núcleo se activan estrategias de comunicación y de interacción, pero si tiene base en la agresividad por cultura o costumbre, transmitirá al pequeño que lo que desee será obtenido por ejercer agresión o dañando a otros.
¿Hay de qué preocuparse?
Cuando un niño recurre a comportamientos como golpear, gritar o lleva su enojo hacia límites que además lo ponen en riesgo, se habla de agresividad, así que los padres de familia deben empezar a establecer límites y castigos (sin violencia o agresión) como retirarlo a su cuarto, evitar que vea el televisor, que salga a jugar, etc., evitando que realice sus actividades favoritas, para hacerle entender que existen reglas que debe seguir y que todos sus actos tienen una consecuencia.
En este sentido es importante señalar que el apoyo y el respeto que el resto de la familia preste a las decisiones de los padres es fundamental para que niño comprenda el aprendizaje que tratan de transmitirle.
La especialista destaca que también es muy útil el apoyo de un psicólogo o pedagogo, para que realice un análisis del caso, conocer los orígenes de la agresividad y recomendar el tratamiento adecuado para él.
Ángel contra diablito
Milagros Figueroa recomienda seguir los siguientes consejos para contribuir a mejorar la conducta del niño:
- Mantener un vínculo comunicativo con él creará confianza de padres a hijos y ayudará a que el pequeño exprese sus emociones. Así se le podrán dar elementos para reconocer qué es lo que siente y cómo es la forma adecuada de resolverlo.
- Observar con atención mientras juega permite tener una idea más clara sobre cómo es su comportamiento cuando interactúa con otras personas y descubrir si existen otros elementos que contribuyan a detectar qué provoca su agresividad.
- A la hora de hablar y conocer la razón por la cual el pequeño agredió a otro, tratar de ponerte en sus zapatos para entender su enojo y posteriormente ayudarle a entender que tomar estos comportamientos inmediatos generan consecuencias.
Los niños son reflejo de sus padres y del ambiente que les rodea, si bien es cierto que existen factores externos que influyen en su comportamiento, también lo es que es imprescindible generarles un entorno en donde los límites sean establecidos con base en la armonía y el respeto, ya que esto garantizará que se convierta en una persona capaz de convivir adecuadamente con sus semejantes.
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John Boyne
Editorial Nube de Tinta
Colaboración de Fundación Teletón México.
“La prudencia empodera las palabras”.
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