Problema de salud pública:
la violencia en
educación básica
Por Albino Moctezuma Viveros
CNDH: 40% de la población escolar es víctima de la agresión
Cyberbullying, una nueva modalidad del fenómeno
El bullying se da en niños y adolescentes: Dr. Emmanuel Osorio
2012-07-24
Aguascalientes, Ags.-. Enfrentar, frenar y eliminar la violencia escolar o bullying en niños y adolescentes es responsabilidad del personal docente de cada plantel educativo y de los padres de familia.
Ya la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) tomó cartas en el asunto. De acuerdo con sus datos estadísticos de hace 2 años, 40% de la población escolar de primaria y secundaria en el país, tanto en instituciones públicas como privadas, era víctima de bullying. Refuerza que este fenómeno, “que lastima de manera muy seria a la niñez mexicana”, se ha ido generalizando en las últimas décadas. Se pronuncia por reforzar los mecanismos jurídicos para combatir esa práctica "antisocial" y dejar en claro que se trata de algo indebido.
Además, alerta la institución, hay una nueva modalidad del fenómeno, denominada cyberbullying, en donde, a través de las páginas electrónicas, hay quienes pretenden lastimar, afectar y dañar la imagen de los menores.
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) asegura que México ocupa el primer lugar con mayor violencia verbal, física, psicológica y social entre alumnos de educación básica, pero también tiene a los maestros menos preparados y más faltistas, según publica el Sitio diarioportal
Se presenta en niños y adolescentes
En entrevista concedida a DESDElared, el adscrito al Servicio de Urgencias del Hospital Psiquiátrico Infantil Doctor Juan N. Navarro, de la Secretaría de Salud, Emmanuel Osorio Rosales, acepta que la violencia escolar es un problema de salud pública y dice que el bullying es una de las entidades de salud mental que se presenta, sobre todo, en niños y adolescentes.
Los protagonistas del bullying principalmente son 3: el agresor (o bully), la víctima y los observadores. Explica que estos últimos juegan un papel muy importante en este rol, porque sin ellos, gran parte del comportamiento del victimario no tendría mayor trascendencia.
Puede haber antecedentes de violencia
Hay “situaciones constantes” entre la víctima, el observador y el agresor. Por ejemplo, en una buena parte de estos integrantes del bullying hay antecedentes de violencia, problemas de salud, tanto física como mental, en ellos o en la familia.
Señala que hay 4 tipos principales de agresión: verbal, psicológica, física y la del aislamiento social, y sostiene que el bullying entorpece en la víctima sus habilidades académicas y de interacción, así como sus condiciones interpersonales.
Tipos de agresión
La agresión verbal consiste en insultos, devaluación, burla, que a su vez va asociada a la agaresión psicológica, que acentúa algunas condiciones físicas de la víctima, como por ejemplo la obesidad, el color de piel, los problemas personales y las amenazas.
La física es evidentemente la agresión a golpes, empellones, etc. El aislamiento social es una de las más frecuentes, como puede ser “la ley de hielo, nadie le habla, ni se le acerca, lo aíslan completamente”.
Para que haya bullying, tiene que ser entre pares, entre iguales, o contra uno o varios alumnos.
Menciona más adelante que dentro del fenómeno hay una subclasificación en la que existe la víctima-agresor. “Normalmente chicos que durante algún tiempo de sus vidas fueron víctimas y que posteriormente cambian sus circunstancias, crecen o se hacen más fuertes o más populares y se vuelven agresores”.
Para evitarlo, hay que capacitar a los maestros
“Pienso que en la formación de los docentes debería haber capacitación al respecto”, que el maestro pueda identificar a tiempo un bullying y actuar en consecuencia, opina el doctor Osorio Rosales, quien es Psiquiatra y Paidopsiquiatra.
Insiste en que una de las condiciones más importantes para resolver una situación de agresión es identificarla, no tomarla como parte de la convivencia normal de los jóvenes, en la que se espera que haya un patiño dentro del salón y que sea agredido y victimizado por otros. Resalta que es importante aplicar reglas y límites de manera indistinta a todos los integrantes de este fenómeno y también delimitar el proceso de acoso sobre los menores, además de tomar en cuenta en qué momento se pueden transgredir niveles de implicación jurídica.
Posible trastorno de conducta
Al referirse a los motivos que generan la actitud de violencia, comenta que estudios recientes han identificado que los chicos que son agresores, cuando es muy constante o muy notorio este problema, son portadores de algún trastorno de conducta.
En lo general, añade, se ha visto que la mayor parte de los niños y adolescentes agresores son físicamente más fuertes, más grandes o mejor parecidos que aquellos a quienes victimizan, pero en otros casos se han detectado patrones de violencia tanto en casa, como en ellos mismos.
Al respecto, Terapia Infantil observa en su página Web que cuando un niño ejerce abuso sobre otros niños, lo que busca es reconocimiento y atención para aliviar algún proceso de exclusión, rechazo o menosprecio. Su objetivo es intimidar, someter, amedrentar, dominar, imponer, y que al iniciarse el ejercicio de abuso, quien lo ejerce, fácil y rápidamente se puede rodear por otros compañeros que le den sustento a su comportamiento, y que precisamente le dan la sensación de reconocimiento y aceptación que necesita.
Se atienden problemas de salud mental
Médicamente ¿qué hacer?, se le pregunta al doctor Emmanuel Osorio.
Responde que se atienden los problemas de salud mental que acompañen o que desencadenen a partir de la violencia. “Por ejemplo, el chico víctima de abuso y de acoso puede desarrollar un problema depresivo, se trabaja sobre la depresión. El chico con la condición de agresor tiene un problema de conducta, se trabaja sobre el problema conductual”.
Pero –continúa su exposición-- esto no exime el hecho de intervenir para que el problema de bullying se acabe; “vamos a la escuela, ponemos límites, damos psicoeducación a maestros, se habla con los padres de los agresores, víctimas e, incluso, de los observadores; se imparten pláticas para aclarar este tipo de situaciones”, además del tratamiento al nivel que sea necesario.
Que no sea tema de café
Aprecia finalmente el entrevistado que lo más importante para que la situación cambie, es que todos los involucrados tengan la información para que sepan de qué se trata el fenómeno, “que no se haga de esto un tema de café: creo que mi hijo es víctima o victimario de bullying, sino que se acuda a una instancia profesional para determinar si es o no es y qué hacer con ello. Es muy importante incidir en el medio académico, capacitando al personal que está al frente de los salones y de las escuelas, e intervenir”.