Aguascalientes, Ags.- Para hacer frente a los desafíos de la era global, es necesario desarrollar en los estudiantes el pensamiento crítico, que implica realizar juicios fundamentados, discriminar la calidad de la información, exponer correcta y ordenadamente las ideas y argumentos, así como pensar de manera autónoma.
En el quehacer educativo, esto involucra consideraciones como presentar la mayor cantidad posible de puntos de vista alternativos, encargar la recolección de fuentes de información diversas para su interpretación, la búsqueda de conexiones entre las piezas de material reunidas y la elaboración de conclusiones a partir de los mejores análisis.
El pensamiento crítico junto con la creatividad, es una habilidad que nos ayuda a tomar decisiones y resolver problemas complejos conocidos y aquéllos con los que todavía no nos familiarizamos y que deberán resolver en el futuro nuestros estudiantes. Esto supone un cambio trascendente en el proceso formativo, en el trabajo docente y en los hábitos de los estudiantes.
Como señala Herrera (2014), mientras en nuestras preparatorias y universidades se viene enseñando la lógica de manera tradicional, es decir la lógica acompañada de tablas de verdad, de reglas de inferencia y de ejercicios abstractos de derivaciones, en Canadá, Estados Unidos e Inglaterra se empezó a generar a mediados de los años 70, un movimiento que fue resultado de una sensación generalizada de insatisfacción con los cursos tradicionales de lógica formal. Dicho movimiento promueve como alternativa la enseñanza del pensamiento crítico.
Uno de los primeros filósofos en usar la expresión “Critical thinking” como título de libro de lógica fue Max Black (1946). Otros autores prefirieron títulos como “El arte de razonar”, “Lógica práctica” o “Lógica aplicada”.
Los pensadores críticos usan sus habilidades para resolver la vaguedad y la ambigüedad razonablemente. Habilidades tales como contextualizar, clarificar, negociar, calificar y estipular la estrategia idónea para cada situación, son esenciales.
Un pensador crítico es aquel que:
- Consigue plantear y resolver cuestiones y problemas vitales
- Obtiene y emplea información relevante
- Analiza y confronta diferentes puntos de vista
- Llega a conclusiones y soluciones bien razonadas
- Piensa con mente abierta
- Se comunica efectivamente con otros para construir soluciones a problemas complejos
El pensamiento crítico es ese modo de pensar en el cual el pensante mejora la calidad de su pensamiento al apoderarse de las estructuras inherentes del acto de pensar, ello requiere una disciplina y metodología de trabajo al aprender, al enseñar, al construir conocimiento y desarrollar competencias profesionales.
Las habilidades medulares del pensamiento crítico
- Análisis: ¿por qué piensas eso?: examinar ideas e identificar argumentos y razones
- Interpretación: ¿qué significa esto?: categorizar, decodificar el significado y clarificar el mismo
- Auto-regulación: ¿qué tan relevante es la evidencia?: auto-monitorear y auto-corregir
- Inferencia: ¿qué implica la evidencia?: consultar, conjeturar alternativas y sacar conclusiones
- Explicación: ¿cómo llegaste a esa interpretación?: determinar resultados, justificar procesos y presentar argumentos
- Evaluación: ¿nuestros datos son correctos?: evaluar la credibilidad y la calidad del argumento
El pensamiento crítico es auto-dirigido, auto-disciplinado, auto-regulado y auto-corregido, pues implica un compromiso personal de superar el egocentrismo y el socio-centrismo natural del ser humano, para trascender en una postura socialmente comprometida con las mejores resoluciones que construya, por lo que es eminente que el estudiante universitario enfrente retos formativos que impliquen el compromiso personal con su progreso.
Algunas estrategias clave a emplear durante el proceso de desarrollo del pensamiento crítico
La sociedad de la información y del conocimiento conduce a la educación en general, y de modo particular a la educación superior ocupada de formar a los generadores de conocimiento nuevo para la solución profesional de problemas, a crear estrategias adecuadas, relacionadas con el desarrollo en los profesionales de la capacidad de aprender a lo largo de toda la vida.
Hoy en día se requieren no sólo nuevas formas de enseñar, sino sustancialmente nuevas formas de aprender de forma interactiva, personalizada, colaborativa, creativa e innovadora.
Aprender cómo aprender y cómo autorregular el aprendizaje, desarrollando competencias cognitivas como el pensamiento crítico y el pensamiento creativo, provocando que los estudiantes investiguen, compartan, apliquen, reflexionen, valoren y creen soluciones en forma sistemática y con un claro compromiso profesional y social es una tarea fundamental a realizar colaborativamente en las aulas y en los espacios de formación superior.
Las estrategias docentes para el desarrollo del pensamiento crítico, de acuerdo con la propuesta de la Foundation for Critical Thinking, deben centrarse en los siguientes aspectos:
- Claridad en el pensamiento, a través de acciones como analizar una idea a la vez, elaborar síntesis, emplear ejemplos para aclarar, explicar las ideas estudiadas o presentadas.
- Centrarse en lo relevante, propiciando la identificación de problemas clave o problemas raíz, asegurándose que la información sea exacta y confiable, considerando diversos puntos de vista, discriminando hechos de supuestos, identificando la información y acciones significativas.
- Realizar preguntas y cuestionamientos clave, determinando no sólo preguntas sino su propósito, así como la información necesaria para resolverlas.
- Ser razonable, estando alertas para identificar nuevas soluciones, presentando argumentos y evidencias, poniendo a prueba los supuestos y propuestas, escuchando y retroalimentando.
Estrategias para el pensamiento crítico
- Promover un ambiente favorable para el análisis, la discusión y la reflexión
- Plantear preguntas que estimulen la curiosidad, la reflexión y la clarificación de conceptos
- Realizar actividades que requieran definir conceptos, discriminar conceptos de hechos, relacionar conceptos y procesos.
- Utilizar gráficos y organizadores conceptuales
- Exponer por diversos medios, diferentes puntos de vista
- Activar la participación, partiendo del fomento al conocimiento entre los estudiantes
- Fomentar el trabajo colaborativo
- Promover la revisión por pares y la mejora auto-regulada de los trabajos desarrollados
- Emplear la técnica de la clase invertida, en donde los estudiantes discutan, investiguen, profundicen, practiquen, aclaren dudas o debatan, a partir de lecturas e investigaciones previas.
El desarrollo del pensamiento crítico supone beneficios destacados para la construcción de una sociedad más justa, para el desarrollo científico y tecnológico con vocación humanista y para el logro de una vida personal mejor; al mismo tiempo supone retos esenciales para el estudiante, los profesores, las instituciones de educación superior, y la sociedad en su conjunto.


