
Al trabajar con la mujer, al fortalecer su autoestima, y ayudarla a desarrollar habilidades, aptitudes y actitudes que le permitan mejorar su situación de vida, estamos contribuyendo a minimizar la raíz de la grave problemática que enfrenta nuestra sociedad.
Aguascalientes, Ags.- Vista la mujer en 2 grandes vertientes: equidad de género y violencia, en ambas lleva las de perder de fea forma. En la primera, hasta por ley (que más bien parece graciosa concesión) tiene derechos, pero no se le respetan o ella no los hace valer; y en la segunda le va peor, porque es víctima de agresiones físicas, sicológicas y hasta económicas, además de la discriminación y humillaciones de que es objeto.
La historia mexicana registra la participación destacada de la mujer en las grandes luchas por la Independencia, la Reforma y la Revolución, por mencionar algunos pasajes que han dado forma a la nación que hoy disfrutamos, así como en la política, educación y cultura, sin embargo, ello no ha servido para reconocerla en igualdad de circunstancias con el hombre. Se le ningunea, se le hace trampa, se le niega la igualdad de derechos humanos que la Constitución le otorga a todos los mexicanos.
En este sentido, la equidad de género no avanza. Sólo por citar algunos ejemplos: el gabinete del gobierno federal está integrado por 17 secretarías de Estado, sin embargo, en él únicamente hay 3 mujeres secretarias; territorial, social y políticamente México está integrado por 32 entidades federativas y en ninguna aparece una gobernadora; el Congreso de la Unión tiene una brutal mayoría de hombres como legisladores; el Poder Judicial camina por las mismas veredas y en las empresas particulares son escasas las mujeres que ocupan altos cargos de dirección
Pero el otro ángulo está peor. Las estadísticas oficiales penetran nuestros oídos y provocan mucha indignación: 7 de cada 10 mujeres sufren algún tipo de violencia; 14 féminas en promedio mueren al día por causa violenta y 1 de cada 5 de estos casos ocurre en la casa-hogar.
Para platicar sobre el tema, DESDElared entrevistó a Mariana Baños Reynaud, presidenta de la Fundación Origen, organismo éste “líder en el desarrollo integral de la mujer”, pues trabaja para ella desde hace cerca de 15 años en la mejora de su calidad de vida y la de su familia, a través de programas estructurados para ese objetivo, en alianza con otras instituciones públicas y privadas y con profesionistas de la abogacía y la sicología, quienes se han sumado al proyecto.
La lucha de la mujer
Mariana comienza por decir que a lo largo de la historia, la mujer ha tenido que luchar para alcanzar el lugar que le corresponde, esfuerzo que el “hombre no ha tenido que hacer, históricamente hablando”.
No obstante, reconoce: “Desde luego, hemos avanzado mucho, pues las leyes nos están ofreciendo ciertos espacios en la vida profesional”, aunque considera que la mujer por sí sola “debería de tener las mismas oportunidades que los hombres”.
“Cuando hablamos de equidad de género, hay que hablar de los mismos derechos humanos que tiene toda persona, porque los mismos se aplican de manera diferente; no tenemos las mismas oportunidades. Ahí es donde tenemos que ir cambiando”, porque muchas veces se acusa al hombre de que ´no nos da el lugar´ que nos corresponde, pero tampoco las mujeres se lo dan”.
Aclara que no se trata de una lucha de sexos, sino de que uno y otra son complemento. “Tenemos que dejar de jalar la cuerda unos para un lado y otros para el otro; sólo queremos que se le reconozcan a la mujer las mismas oportunidades que tiene el hombre, porque ella tiene exactamente las mismas capacidades, la misma inteligencia, pero además, ella es la que muchas veces saca la casa adelante y educa a los hijos”.
La mujer sufre más violencia
Baños Reynaud opina que no hay opciones “porque se cree que la mujer tiene menos capacidades y en el momento en que a la mejor eres mamá, y te pasas toda la etapa de la maternidad, entonces te dicen que eres mamá y a la mejor no vas a cumplir igual, no vas a rendir igual. Creo que la parte de los derechos humanos tiene que ser la misma”.
Por ejemplo, en lo que hace a la violencia, la mujer la sufre mucho más en comparación con el hombre. Y cita algunos casos. “En Oaxaca tenemos 80 comunidades en las que todavía la mujer no puede votar; en la Sierra de Guerrero, los pueblos indígenas todavía tienen la tradición de vender a sus hijas cuando llegan a la edad de entre 10 y 14 años. Estamos hablando de la vida de un ser humano que no se canjea por dinero, no se cambia por una caja de cerveza.”.
El segundo negocio en México, después del narcotráfico
A estos problemas, la presidenta de la Fundación Origen agrega el de la trata de mujeres, que es “el segundo negocio más grande en México”, sólo después del narcotráfico. “Hay miles de lugares en donde sabemos que hay trata de niñas y las autoridades no hacen nada”.
“Tenemos que trabajar como una sociedad para construir algo positivo; dejar de hacer de lado no solamente a la mujer, sino a cualquier ser humano por el simple hecho de que tiene los mismos derechos; como lo es un discapacitado, una mujer, una persona de la tercera edad, no importa, los derechos humanos tienen que ser parejos”.
De la violencia femenil, Baños Reynaud considera que revertir el fenómeno requiere de “un cambio cultural y de inversión”. Aprecia que ello será un “proceso de educación a largo plazo”. Expresa que las estadísticas en México “son aterradoras”. “Nosotros que tenemos una línea de ayuda 01-800 nos damos cuenta de ello; de 5 mil llamadas que recibimos al mes, 80% tiene que ver con violencia física, emocional, sexual, laboral y económica”.
Apoyar y educar a la mujer para que rechace las conductas violentas
Por lo general, explica, “la violencia comienza en el hogar. Y ahí es donde se tiene que apoyar a la mujer y educarla para que rechace esas conductas y pueda ver que existen otros caminos para alcanzar una vida mejor, porque de lo contrario el patrón de educación se va a trasmitir hacia sus hijos y éstos lo van a replicar en sus vidas de adultos”.
Reconoce que el cambio no vendrá a corto plazo, por lo que es urgente “invertir en la mujer, en los hogares, para que empiecen a disminuir” los índices de rompimiento familiar. Sostenemos que es necesario unificar la familia y darle las herramientas. No es que sea culpable, sino que muchas veces no sabe cómo hacerlo. Nadie nos educa para ser padres, nadie nos educa para tener y convivir con una pareja”.
Pero, subraya, “hay que construir sobre la paz e insistir sobre todo en las cosas positivas y en lo que aporta cada quien como ser humano. Todos tenemos algo bueno. Debemos conocer y respetar a nuestra pareja, para que la autoestima vaya subiendo y la mujer vaya agarrando confianza para salir adelante”.
La mujer, en el origen de la vida
La entrevistada por DESDElared nos explica el porqué del nombre de la Fundación. Dice:”se llama Origen porque pensamos que la mujer es el origen de la vida, el inicio de la vida, es la que pasa los 9 meses embarazada, aunque exista el complemento que es el hombre. Ella tiene la capacidad de brindar vida, no deja a sus hijos y es la protectora de la familia a la que dio vida; la familia es la base de una sociedad, de una comunidad”.
En seguida detalla uno de los programas estelares que tiene la Fundación, que es la Línea de Ayuda 01-800-015-16-17 en la que “damos asesoría psicológica, médica y legal a nivel nacional, y a la que puede hablar cualquier persona de cualquier parte del país. La vamos a atender, van estar un abogado y una psicóloga del otro lado del teléfono con la capacidad de escuchar cualquier tipo de problema que esté sufriendo o atravesando la mujer o su pareja, porque es una línea de ayuda general, aunque tristemente la mayoría de las llamadas tiene que ver con la mujer, pero en todo caso si un hombre necesita ayuda y apoyo, se los damos”. Resalta: “Nosotros pensamos que la mujer que nos llama, por ese simple hecho, tiene ya una esperanza de cambio en su vida”.
El segundo, es la Casa Origen que funciona a través de centros comunitarios que están ubicados en los estados de Guerrero, Puebla, Guanajuato, México, Distrito Federal y, próximamente, en Veracruz. “Trabajamos en diferentes comunidades, pues nuestro principal objetivo es el desarrollo comunitario en donde se involucren las mujeres, los hombres y los niños y, que a largo plazo, en un proceso como de 5 años, tengan la capacidad de ser autosuficientes”.
“Casa Origen promueve que sean las mismas mujeres quienes, con su esfuerzo, mejoren su vida, no es un modelo asistencialista, sino de formación. “Nosotros lo que hacemos es introducir servicios como educación, nutrición, desarrollo humano, taller de servicios y desarrollo económico”, nos detalla finalmente.
Disminuir índices de violencia
Información enviada por la oficina de Comunicación Social puntualiza que las dos líneas estratégicas de intervención de la Fundación buscan:
- Disminuir los altos índices de violencia que sufre la mujer.
- Romper los patrones de violencia que son heredados de generación en generación, y
- Combatir la pobreza extrema.
La mujer es el agente de cambio de la sociedad
“Sabemos que la mujer es el agente de cambio en la sociedad, quien tiene la capacidad de disminuir los niveles de violencia, desintegración familiar, rezago educativo, y reconstruir el tejido social de la sociedad a partir de tomar conciencia de su propio ser, su dignidad y sus derechos. En Origen la reconocemos y fortalecemos en ella su autoestima, sus roles, sus habilidades, oportunidades y la potencializamos para que logre generar una cultura de respeto”.
Asimismo, registra que “1 de cada 5 hogares mexicanos depende de la mujer, se centra en la estabilidad de la mujer, es ella quien educa, quien guía, quien transmite valores y los hábitos de conducta que sus hijos repetirán, positivos o negativos.
“Por ello sabemos que al trabajar con la mujer, al fortalecer su autoestima, y ayudarla a desarrollar habilidades, aptitudes y actitudes que le permitan mejorar su situación de vida, estamos contribuyendo a minimizar esta realidad, que es la raíz de la grave problemática que enfrenta nuestra sociedad. Entendemos que las situaciones que vive día a día son el reflejo de patrones inadecuados de conducta que han sido heredados por generaciones enteras, por ello sabemos que la formación en todos sus aspectos es la clave para brindarle las herramientas que respondan a sus necesidades básicas y le den solución a sus problemas y le ayuden a tomar decisiones para romper finalmente estos círculos de violencia”, concluye.