Restauradores del Instituto Nacional de Antropología e Historia trabajarán en el sitio arqueológico El Ocote, en el estado de Aguascalientes, con miras a conservar las pinturas rupestres que ahí se encuentran.
El INAH informó que se trabajará en contrarrestar las afectaciones causadas por la intemperie, y entre otras acciones, se plantará vegetación a manera de barrera que rompa los vientos, para así proteger en la medida de lo posible las imágenes pintadas sobre rocas del Cerro de los Tecuanes.
El medio amiente ha erosionado y degradado la piedra volcánica donde se encuentran estas pinturas prehispánicas, que son básicamente diseños naturalistas y abstractos de pequeño formato en tonos rojos.
Una vez realizado el diagnóstico, la protección de las pinturas rupestres distribuidas en cinco conjuntos correrá a cargo de especialistas del Centro INAH-Aguascalientes y de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC).
En El Ocote también se aprecian restos de construcciones que datan del 650 a 900 d.C. Como en este sitio confluyen distintos ecosistemas, los cambios de clima son drásticos, lo que afecta las pinturas, según explicó el maestro en Ciencias, Pablo Torres, responsable del área de Investigación Biológica de la CNCPC del INAH.
Para crear la cortina rompevientos, y así disminuir el impacto de las ráfagas hacia la ladera oeste del cerro, donde está distribuido el panel más grande de pinturas (aproximadamente 16 metros cuadrados), serán plantadas especies como el cedro blanco y el eucalipto, que son de rápido crecimiento.
También se hará una cerca con cactáceas endémicas para que las personas observen estas pinturas desde cierta distancia.
Y para evitar que las lluvias dejen expuestos algunos materiales arqueológicos, se plantarán magueyes y sábilas en las inmediaciones del sitio, para detener la erosión del suelo por las corrientes de agua.
El Cerro de los Tecuanes es un macizo rocoso delimitado por cortes verticales de roca, formando frentes que fueron aprovechados por antiguos grupos indígenas para plasmar las pinturas. La mayor concentración de estas imágenes está en la pared oeste, mientras los otros cuatro conjuntos se distribuyen en rocas que se ubican tanto en la cima como en las laderas.
Según estudios del arqueólogo Daniel Valencia, del INAH, los diseños pictóricos fueron realizados en dos tiempos diferentes. Los más antiguos son aquellos de carácter abstracto (figuras geométricas) y que tienen una tonalidad rojiza, que ahora es más tenue. A éstos se sobreponen, en algunos casos, representaciones zoomorfas y antropomorfas más recientes.
Entre agosto y septiembre dará comienzo la conservación de las pinturas rupestres, trabajo que se conjuntará con las tareas de mantenimiento que hará el Centro INAH-Aguascalientes en El Ocote mediante el Programa de Empleo Temporal, que desarrollan de manera conjunta la Secretaría de Desarrollo Social y el INAH.
Participarán los arqueólogos Ana María Pelz y Jorge Luis Jiménez, así como Teresa Rendón, restauradora del Centro INAH-Aguascalientes; por parte de la CNCPC, participarán las restauradoras Alejandra Bourillón, Jimena Portocarrero y Sandra Cruz, además del maestro en Ciencias, Pablo Torres. |