Lo menos importante en el estercolero en que, crecientemente, suele convertirse todo lo que tiene que ver con la maestra no son los escándalos de estos días, sino los hechos, y alguien tiene que explicar, por un lado, la situación financiera real de Nueva Alianza (Panal), del SNTE y de la señora Gordillo y sus implicaciones fiscales y legales, y, por otro, si con estos episodios horripilantes y con las cifras electorales del domingo pasado es políticamente rentable ir del brazo y por la calle con la maestra.
Que yo sepa, nadie ha podido demostrar estadísticamente que, en todos los casos, la incorporación del Panal a las fórmulas electorales de otros partidos sea decisiva. Cuando la diferencia tiende a ser muy cerrada —digamos 5% o menos— es posible que una porción de los votos procedentes de ese membrete sirva para ganar.
Pero en las tres elecciones del pasado 3 de julio, donde las victorias del PRI fueron demoledoras, el partido de la maestra fue por completo irrelevante. Un ejemplo: en Coahuila, el candidato del PRI obtuvo 674 mil votos o 58%, mientras que Panal levantó 4 mil 600 o 0.39%. Algo similar pasó en los otros estados. Por ende, decir que este partido vale, en el mejor de los casos, 1%, parece razonable.
Si para las presidenciales de 2012 el PRI sostuviera la ventaja que hoy le dan las encuestas, que es de unos 27 puntos con Enrique Peña Nieto, el voto gordillista no sólo es innecesario, sino incluso contraproducente por el desprestigio con que cargan ella y su partido.
Una encuesta reciente de Consulta muestra que la tercera opinión más negativa sobre los partidos se la lleva el Panal (32%); otra de BGC encontró que el 68% de los maestros tiene una “mala o muy mala” opinión de su líder (lo que, por lo demás, debilita la creencia de que ella aporta “movilización” más que votos) y una tercera de María de las Heras señala que el 59% de los mexicanos cree que Gordillo ha sido una presencia “negativa” en el gobierno de Calderón.
¿Alguien se imagina, sensatamente, lo que puede pensar el elector acerca de un candidato joven, que quiere proyectar una imagen renovada, con la señora Gordillo colgada de su brazo?
Finalmente, es una auténtica indecencia que en medio de todo este muladar nadie repare en los efectos que ha tenido para casi 26 millones de niños y jóvenes de educación básica esta relación tan pervertida entre los partidos, el gobierno y la maestra.
Esto es lo más grave para México. Como muy bien dice De las Heras: “Hay pragmatismos que resultan insultantes. El de la profesora Gordillo es uno de ellos”.
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