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José de Jesús CastellanosJosé de Jesús Castellanos:Licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva. Periodista desde 1968. Maestría en Desarrollo Humano y Diplomado en Filosofía Política. Catedrático universitario. Participa en diversas organizaciones sociales.
 
 
 
 
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El lado oculto de
Juan Pablo II
José de Jesús Castellanos
josecast48@yahoo.com

Aguascalientes, MÉXICO, a 23 de mayo del 2011

Quienes nos alegramos por la bendición que fue para la Iglesia y el mundo el pontificado de Juan Pablo II vemos que hasta sus enemigos hablan de él por su imagen cálida, su carisma, su influjo en los grandes cambios políticos y sociales del siglo XX. No faltan, tampoco, sus enemigos ni "teólogos" que se han opuesto a su beatificación. Algunos alemanes, por ejemplo, han tomado como pretexto la defensa de Monseñor Óscar Romero para denostar al Papa, cuando en realidad lo hacen por resentimiento a la labor que hizo para fortalecer la Iglesia.

Recordemos que el Papa Juan Pablo II recibió la Cátedra de Pedro en medio de la tormenta posconciliar.

El Papa Paulo VI, que llevó a feliz éxito el Concilio Vaticano II, tuvo que enfrentar en el declinar de su vida, críticas, oposiciones, rebeldías y un cúmulo de acciones contra la fe y la doctrina de quienes permanecían dentro de la Iglesia.

Unos se inclinaban hacia la hermenéutica de la ruptura, como la ha calificado el Papa Benedicto XVI, y otros se aferraron a un tradicionalismo anquilosado como reacción ante aquéllos, pero estaban renuentes a aceptar al Concilio.

A pesar de sus encíclicas como "Envangelii nuntiandi" y "Humanae vitae", por ejemplo, o el Credo del Pueblo de Dios, no logró atajar el vendaval. De hecho, sufrió una campaña mundial en su contra. Fue un mártir en vida.

La elección del Papa de la sonrisa, Juan Pablo I, y su breve pontificado, no lograron amainar la tormenta ni las imaginaciones y especulaciones sobre lo que iba a ser su pontificado, y su supuesto asesinato por esa causa mantuvieron la duda y la incertidumbre.

En ese contexto, el Espíritu Santo nos bendijo con la elección del Papa que vino de Polonia. Su sola procedencia fue un mensaje. Era la bendición a una nación que había sabido resistir al mayor mal del siglo XX: el comunismo.

Hombre que vivió el drama del nazismo, la Segunda Guerra y la ocupación rusa. Formado en la resistencia y clandestinidad, victorioso en Nowa Huta, tomista y fenomenólogo a la vez, maestro y evangelizador de jóvenes, participante en el Concilio y joven Cardenal, sorprendió al mundo.

Su llamado para no tener miedo, para abrir las puertas a Cristo, impactó al mundo. Y tomando con firmeza a la Iglesia, afianzado en el famoso principio que la caracteriza en su ser: "nova et vetera" (nueva y vieja a la vez), se lanzó al mundo a predicar y tomó por las riendas la profundización de la doctrina con sus encíclicas y la atención a los problemas internos.

Lucrecia Rego de Planas ha hecho un recuento de algunas de las acciones de Juan Pablo II en Catholic.net, que resulta ilustrativo y del cual tomo algunos ejemplos.

Su labor doctrinal y disciplinar no fue, como él en lo personal, mediática, sino para atacarlo. Sus definiciones no tardaron en aparecer. Fue en México donde marcó una línea que hirió de muerte a los promotores de la "iglesia popular" y la teología de la liberación, rescatando del menosprecio la Doctrina Social de la Iglesia.

En su mensaje a la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano, en Puebla, con su calidez de Padre, rechazó esas desviaciones que habían infiltrado los "expertos", es decir, los teólogos disidentes, que se habían apoderado de la interpretación de la II Conferencia en Medellín, Colombia, y del mismo Concilio. Dicho rechazo lo reiteraría ante los obispos de Nicaragua. Más tarde autorizaría dos instrucciones pastorales sobre el tema "Libertatis Nuntius" y "Libertatis conscientia".

A su vez, y apoyado en la Congregación para la Doctrina de la Fe, aún antes de la llegada del Cardenal Joseph Ratzinger, reconvino a los teólogos extraviados y a las religiosas que, influidos por ellos, promovían el sacerdocio femenino. No es extraño, por tanto, que teólogos como Hans Küng, a quien se le prohibió enseñar en universidades católicas porque su doctrina ya no podría considerase como tal, firmen documentos contra Juan Pablo II. ¿No se recuerda la intervención a los jesuitas por motivos semejantes?

Resultaría enorme la lista de los amonestados o excluidos por ese motivo. La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó la "Profesión de fe" y "El juramento de fidelidad". También se excomulgó a los obispos Lefebvre y Castro Mayer por sus consagraciones de obispos ilegítimos.

Fue también innovador al crear, por ejemplo, una prelatura personal de la Santa Cruz y el Opus Dei, promulgó un nuevo Derecho Canónico, el Catecismo de la Iglesia y el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia.

Se puede decir que no hubo tema que no abordara, desde la poesía sacra, la oración, los nuevos misterios del Rosario, los luminosos, la definición acerca del homosexualismo en "Homosexualitatis problema" de la Congregación para la Doctrina de la fe. Ante el tema de la liberación femenina, emite la carta "Mulieris dignitatem".

Reorganizó la Sede Apostólica con la Constitución Apostólica "Pastor Bonus". Además de los sínodos de obispos en Roma, convocó a los sínodos continentales, a fin de adecuar la evangelización de conformidad con las problemáticas regionales.

Emitió normatividades diversas como la relativa a seminarios y universidades católicas, la Congregación para el Culto Divino emitió normas litúrgicas acerca de la Misa, convocó en Asís a las jornadas de oración por la paz, atendió el tema del holocausto y redefinió la relación con los judíos, calificándolos como hermanos mayores en la fe y visitó una sinagoga.

El listado de Lucrecia Rego abarca 163 acciones, si mi cuenta no falla, que realizó Juan Pablo II y que son más valiosas que sus viajes y su calidez. Fue Pedro, vicario de Cristo, piedra sobre la que se afianzó la Iglesia, cuando la daban por muerta.

 
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