Desde tiempos inmemoriales, campesinos e indígenas, (y sus familias) han sido objeto de explotación y discriminación en la mayor parte de los extensos campos de cultivos agrícolas de México. Lo más grave del asunto es que miles de menores de edad, por la necesidad de trabajar, han sido privados de sus derechos constitucionales como son educación, salud y alimentación.
Datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos señalan que de los 32.49 millones de menoresde 14 años que hay en México, tres millones 14 mil 800 integran la tasa de ocupación infantil. Los sectores productivos en donde básicamente se concentra el trabajo infantil son el agropecuario, con 42%, y el comercial, con 22%.
Originaria de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz e Hidalgo, a la niñez campesina e indígena se le puede ver laborando con jornadas de “sol a sol” en los campos agrícolas de Baja California, Durango, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Puebla, Tamaulipas, San Luis Potosí, Sonora y Sinaloa, principalmente.
Trabajan principalmente en las plantaciones de chile, tomate, calabacita, café, caña de azúcar, uva, durazno, mango, manzana, naranja, piña, plátano y de tabaco.
Los artículos constitucionales 4 (párrafo 6), y 123, (inciso A, párrafos II y III), consagran los derechos de los niños, pero…
DESDElared ha levantado opiniones de diversos personeros relacionados con el tema en mención y, en algunos casos, fuertemente inmiscuidos en la causa. Las posiciones que se han registrado son las siguientes:
Castigar la explotación laboral infantil
El presidente de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Gerardo Sánchez García, demanda castigo a “la explotación laboral infantil, pues muchos niños y adolescentes son obligados a trabajar en condiciones infrahumanas.”
Al reunirse con jóvenes cenecistas, Gerardo Sánchez --también secretario de la Comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados--, lamentó que más de 50 por ciento de la población infantil rural se encuentre desnutrida, en la que 70 por ciento de ellos son indígenas.
El dirigente campesino recordó que el Gobierno Federal fue reprobado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en acciones de protección a la niñez, principalmente en salud, nutrición y educación.
Asimismo, resaltó que de los seis millones de jornaleros agrícolas que se emplean en los campos agrícolas del país, más de tres millones son niños de entre 6 y 14 años y realizan sus actividades al “margen de cualquier protección laboral.”
Demandó el presidente de la CNC a la Secretaría del Trabajo la presencia de procuradores en las unidades agrícolas con el objetivo de evitar la violación a los derechos y la explotación de los niños campesinos. De igual forma, le exigió terminar con la “simulación que existe en México con relación al empleo infantil.”
Denunció que la explotación del trabajo infantil, fundamentalmente por las grandes empresas trasnacionales y agricultores mexicanos en el noroeste del país, “es lo que ha hecho rentable la producción de frutas y hortalizas de exportación.”
En algunas regiones agrícolas, agregó, la cuarta parte de la fuerza laboral son niños o adolescentes, quienes aportan el 30 por ciento del ingreso familiar con “jornadas que rebasan las ocho horas diarias, salarios inferiores al mínimo; expuestos a condiciones insalubres y desprovistos de cualquier tipo de seguridad social.”
Testimonios recogidos por la central campesina señalan que los menores y adolescentes son “explotados por capataces de los campos agrícolas, violándose flagrantemente el artículo 123 Constitucional.”
Ante estas circunstancias, el diputado Sánchez García se pronunció por la urgencia de reconocer la realidad de los niños y adolescentes que trabajan en los campos agrícolas y que se lleven a cabo las “modificaciones pertinentes a la Ley Federal del Trabajo, de tal suerte de que se erradique definitivamente la explotación de que son objeto.”
“No se vale Mano Pequeña”. No al trabajo infantil
La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) revela que entre las principales violaciones a los derechos fundamentales de los niños que trabajan, están la “falta de protección a su salud, a su integridad, discriminación, marginación y que, en ocasiones, son objeto de violencia.”
Consideró que situaciones económicas adversas propician que niñas y niños abandonen la escuela y se integren al mercado laboral. Este fenómeno se desarrolla en condiciones desfavorables para los menores, "lo que llega a repercutir negativamente en su desarrollo personal y emocional".
"Tienen que desempeñar alguna actividad productiva para satisfacer sus necesidades de alimentación, vestido, educación o bien, contribuir con su ingreso al gasto familiar", explicó la institución que encabeza el ombudsman Raúl Plascencia Villanueva.
En un comunicado de prensa, la CNDH detalló que lleva a cabo “acciones para abatir el trabajo infantil y evitar la violación a los derechos humanos de los menores que se ven en la obligación de laborar en condiciones insalubres y peligrosas.”
Mediante la Campaña Nacional para Desalentar el Trabajo Infantil ¡No se vale mano pequeña!, la CNDH dijo que organiza foros, seminarios y mesas redondas para “denunciar y evitar la explotación laboral.”
Relegados, los Derechos de los Niños
Ramiro Muñoz Polo, presidente de la organización civil Mano Blanca, destaca para DESDElared que la condición de jornalero agrícola es, por lo general, “sinónimo de precariedad y que se agrava, todavía más, si le añadimos el componente de discriminación y xenofobia.”
Señala que los jornaleros pertenecen a uno de los colectivos más vulnerables del país. Denuncia que “viven en condiciones insalubres, sin servicios, con bajos sueldos y sin cumplirse con las condiciones laborales establecidas por la ley. La población infantil dentro de estas comunidades es muy numerosa y, en la mayoría de los casos, los derechos elementales de estos pequeños son relegados a un segundo plano.”
El dirigente de Mano Blanca AC subraya que la “discriminación y el maltrato es parte de la vida cotidiana en los centros de jornaleros agrícolas. Estos niños sufren de la típica discriminación que afecta a los pueblos indígenas, aunado a la segregación que se origina cuando se les confina a los albergues, galeras o campamentos en los que se hospedan durante las temporadas agrícolas. La vida dentro de estos centros no es sencilla, los pequeños deben luchar contra la violencia intrafamiliar, las drogas, el alcohol y los más grandecitos contra la violencia sexual. La niñez en estos lugares es muy corta, (pues) por falta de educación sexual los adolescentes se convierten en padres entre los 12 y 14 años de edad.”
Además, como fruto de las circunstancias socioeconómicas que aquejan a este colectivo, “los niños se ven forzados a incorporarse al trabajo agrícola entre los 6 y los 10 años de edad.”
Muñoz Polo acusó finalmente que aspectos básicos como la salud, la nutrición y la educación “están desatendidos en estos niños.”
A su edad, jornadas de 8 y 12 horas diarias
Los miles de niños jornaleros que laboran en los campos agrícolas del país se levantan en la madrugada, como toda la familia, porque arrancan su labor a las 6 ó 7 horas; y se cubren la cabeza y la boca con trozos de tela para protegerse del calor, del polvo y para evitar que los agroquímicos los dañen, revela la organización no gubernamental Alianza por tus Derechos.
Pero esta protección, explica, no es efectiva, pues “muchos padecen dermatitis, intoxicaciones, quemaduras y anemias, además de las insolaciones, deshidratación y accidentes que no son raros y les llegan a ocasionar mutilaciones o la muerte.” |