Cuando la publicidad resulta tan divertida como interesante, es seguro que logrará el objetivo.
Prueba de ello es el espectáculo de tercera dimensión que se proyecta sobre un edificio en Berlín. Durante varios minutos, los espectadores pasan por diversos grados de admiración, y sólo al final se da el mensaje del patrocinador.
Si quiere comprobarlo directamente, dé click aquí o en la imagen
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