Aquellos que pregonan la conveniencia de que en México se legalice la producción, distribución y consumo de drogas como la mariguana, amparados en el éxito alcanzado por algunos países europeos que la han mantenido legal desde hace años, pudieran comenzar a cambiar sus argumentos. Holanda, uno de los pioneros en eso de legitimar el consumo de drogas comienza una discreta retirada, tras comprobar que la iniciativa no ha sido lo conveniente que se pensaba.
Desde el primer día del 2012 han entrado en vigor una serie progresiva de limitaciones al consumo legal de drogas en el país de los tulipanes, cuya aplicación será general a partir del 2013. Los únicos autorizados para consumir mariguana en los establecimientos comerciales son las personas que cuenten con una acreditación especial y que deberán ser únicamente holandeses. Los extranjeros, ya sea residentes o turistas, quedarán excluídos de esa posibilidad.
Según los últimos sondeos, alrededor de la tercera parte de los consumidores de droga en los establecimientos legales son extranjeros y llegan casi a ser tres millones. El llamado “turismo de la droga” ha dejado de ser bienvenido en Holanda ante la infinidad de problemas de alteración al órden público y la inseguridad que genera.
Otro de los “asegunes” puestos al consumo legal de drogas es que en el caso de la mariguana deberá tratarse de un producto que contenga un máximo del 11% de lo que representa su principio activo, es decir el “tetrahidrocannabiol”, conocido también como el THC. Aunque cuando se permitió el consumo, la yerba tenía menos de un 8% del THC, en la actualidad y gracias a las mejoras genéticas de las plantas y a los avances en las técnicas de cultivo, es usual que el producto contenga más de 15% de THC, lo cual representa un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades mentales, crea una mayor dependencia y genera una serie de problemas colaterales.
Al tiempo que se reglamentó de manera más estricta el consumo legal, se determinó que los lugares de consumo no deben estar cerca de centros escolares y que los que no observen esa distancia (de al menos 350 metros) deberán cerrar. Simultáneamente, se ha iniciado una campaña de revisión de los plantíos legales de ese producto, que anteriormente se importaba y que en la actualidad se produce en su mayor parte dentro del territorio holandés y hasta se exporta a otros países.
Total, que la tan citada política permisiva respecto al consumo, distribución y producción de drogas “blandas” en Holanda, ha comenzado a tornarse limitativa ante la mala experiencia registrada por la inducción hacia el consumo de drogas “duras”, la adicción y las alteraciones de comportamiento que afectan a los consumidores.
Quienes aducen la experiencia europea como argumento para pedir la legalización del consumo, distribución y producción de drogas como la mariguana, tendrán que comenzar a buscar otra bandera.
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