Tras la caída que la industria de la construcción registró en el año 2009 y parte del 2010, para el 2011 están dadas las condiciones para que retome un crecimiento estimado en 4.6%, que sería mayor al que se espera para el conjunto de la economía mexicana de 4.3%.
“Ese impulso provendrá de las obras de infraestructura y la edificación de vivienda”, a decir del estudio Situación Inmobiliaria México dado a conocer hoy por el grupo financiero BBV Bancomer.
Los especialistas del grupo financiero consideran que el optimismo descansa en que se espera para este año una plena normalización del crédito puente y estiman que las perspectivas serán mejores para la venta de vivienda de nivel medio y residencial.
“Nuestros pronósticos apuntan a que en 2011, el número de créditos hipotecarios podría crecer alrededor de 7% (a 600 mil), que implicaría un aumento de 10% real en el monto de crédito”.
Vivienda inadecuada: costo social importante
Al referirse a la política de vivienda que se siguió del año 2001 al 2010, el estudio reconoce que la misma permitió que se hayan otorgado en ese lapso más de 4.5 millones de créditos hipotecarios.
Sin embargo, ello no significó que en todos los casos las viviendas respondieran a las necesidades de sus habitantes y hayan sido construidas con materiales de calidad. Incluso, varios de esos conjuntos estuvieron alejados de las zonas urbanas y de los centros de trabajo y en algunos casos no contaron con la infraestructura adecuada (recolección de basura, seguridad pública, áreas verdes, zona comercial, escuelas, hospitales, etc.), lo “que termina generando un costo social importante”.
Según los analistas de BBVA-Bancomer, esas viviendas pierden valor de mercado, y al reducirse las posibilidades de ser revendidas muchas veces caen en cartera vencida. Pero eso no es todo: “está también la pérdida de productividad por los tiempos de traslado, además de otros costos no económicos, como la desintegración familiar derivada de la falta de tiempo para la convivencia, etc. Es claro entonces que el costo de tener mala calidad en las viviendas no es sólo para las familias que las habitan sino para el conjunto de la sociedad”.
El estudio resalta, sin embargo, que por fortuna tanto el gobierno como quienes participan en el sector de la vivienda están al tanto de esta situación y se están tomando algunas medidas para que las viviendas tengan plusvalía y satisfagan las necesidades de las familias.
El predial pudiera impulsar la vivienda
El estudio alude al predial como un impuesto que pudiera convertirse en herramienta útil para orientar la política de vivienda y desarrollo urbano, ya que ofrece un doble beneficio: fortalecer las finanzas públicas municipales y facilitar la expansión de la infraestructura urbana.
Entre los países de la OCDE, México tiene la proporción más baja de recaudación del predial respecto al Producto Interno Bruto. En nuestro país es del 0.2% en promedio, cuando entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico el promedio es de 2%.
“Cuando está presente también la transparencia en el uso de los recursos, este impuesto puede lograr un alto nivel de aceptación entre la población. Algunas experiencias recientes son promisorias en cuanto a un uso más extendido del impuesto predial, si bien para ello requiere de visión de largo plazo y de la modernización de los catastros municipales”.
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