El problema difundido en la ciudad de México la semana pasada entre el banco Interacciones y el gobierno de Aguascalientes por un adeudo derivado de una rarísima y sospechosa triangulación financiera que habría hecho el gobierno pasado para supuestamente adquirir equipo de seguridad es una evidencia más del desgaste y de lo costoso que puede ser para la actual administración la herencia recibida.
Ya ha sido documentada la incompetencia, la ineficiencia y la corrupción del anterior ejecutivo y es generalizada esta percepción, pero el problema básico es que esas dificultades, algunas de ellas graves, le restan capacidad de maniobra al gobierno actual para sacar adelante al estado. En el caso de la deuda específica la situación es muy compleja. Veamos.
Todo proceso de crecimiento, desde luego, demanda financiamiento, y la calidad, el perfil y el nivel de éste deben ser congruentes tanto con la estructura de los ingresos y el gasto como con las metas que se tengan previstas. El crédito es un instrumento válido para los gobiernos pero su eficacia depende de que apoye las tasas de crecimiento. Y en los últimos años no parece que esta haya sido la orientación en Aguascalientes.
De acuerdo con la SHCP, de 1998 a 2004 la deuda pública total del estado registrada –es decir, no incluye otro tipo de pasivos no clasificados o pagos pendientes a proveedores o créditos sospechosos- se fue de 197.3 millones de pesos (mdp) a 621 mdp y de 2004 a 2010 (cifras a junio) a 2686 mdp.
Esto quiere decir que mientras en 1994 cada aguascalentense debía 213 pesos, ahora debe 2 317, casi once veces más.
Es verdad que las calificadoras Standard & Poors y Fitch Ratings, le asignan al estado una muy buena calificación de deuda, pero la razón principalísima no tiene que ver con el manejo de las finanzas públicas sino, por un lado, con la extraordinaria solidez de las reservas actuariales del ISSSPEA, suficientes para los próximos 100 años si es que no las tocan para otros fines, las cuales se pudieron constituir gracias a la reforma del sistema que se diseñó y se inició en la administración 1992-98 y que se operó y completó eficientemente durante el gobierno 9i8-2004. Y, por otro, a que como en Aguascalientes la totalidad del magisterio depende de la federación, esto libera al ISSSPEA –y por ende a las finanzas estatales- de la presión que representan las pensiones magisteriales para las tesorerías de otras entidades.
Más aún: lo peor del caso es que esos pasivos contratados por el gobierno pasado, no fueron en su totalidad a inversiones realmente productivas sino para proyectos caprichosos o de dudosa planeación estratégica.
Como es evidente, un estado con finanzas que recaudan poco por sí mismas –apenas el 7% son ingresos propios- y con una deuda elevada, tiene un escaso margen para hacer nuevas inversiones mejor focalizadas, de mayor sofisticación y con un sentido estratégico de largo plazo.
Por lo tanto, cuando por falta de dinero vayan colapsando, por ejemplo, los servicios de salud porque el Hidalgo requiere unos 1300 mdp que no se tienen o nueva infraestructura educativa o muchas cosas más que solo el estado puede hacer entonces el reclamo no será para el gobierno que ya se fue sino para el que está, y si no responde oportuna y eficazmente los indicadores de crecimiento y de competitividad seguirán cayendo en los próximos años.
Se trata, sencillamente, de tener una concepción estratégica de gobierno, de tener la capacidad política de resolver problemas y de tener la decisión de informarle a la ciudadanía cómo están exactamente las cosas y qué se hará con ellas. Así de simple. |