Son muchos los chistes que se cuentan sobre la pérdida de memoria, lo que no supone ningún chiste para los familiares de quienes efectivamente la están perdiendo por enfermedades degenerativas. Ya tampoco debiera ser chiste para las millones de personas que no la aprovechan por el simple hecho de depender cada vez más de la tecnología.
En los Estados Unidos acaba de ser lanzado al mercado un libro sobre la memoria. Su autor es un periodista, y el libro lleva por título “Moonwalking with Einstein: The Art and Science of Remembering Everything”.
Lo que su autor, Joshua Foer, busca con el libro es analizar la importancia que en la vida de cada persona tiene el memorizar hechos e historias. Y el análisis lo hace porque considera que estamos viviendo en un mundo en el que declina la importancia de memorizar. Pero la obra no se queda ahí, sino que ofrece técnicas que deberíamos adoptar para recuperar el arte de recordar.
Foer parte de una realidad: ya no necesitamos recordar teléfonos, pues el celular lo hace por nosotros. Tampoco debemos recordar direcciones, pues la computadora almacena las direcciones electrónicas. Las calculadoras multiplican por nosotros, así que ha dejado de ser imprescindible recordar las tablas de multiplicar.
Y como la Red nos presenta en cuestión de segundos cualquier información que necesitamos, tampoco es necesario recordar los nombres de las novelas o de los cuadros que salieron de las manos de los grandes escritores o de los pintores.
La realidad es aún más preocupante cuando se advierte que pocos niños y jóvenes saben de memoria aquellos poemas que sus abuelos recitaban con deleite, y tampoco conocen esas leyendas que se contaban en las sobremesas, y que jugaron un papel importante en contribuir a que la gente se sintiera parte de una comunidad por el solo hecho de compartir historias comunes.
Para Foer, el memorizar historias permitirá a muchas personas recuperar el sentimiento de que forman parte de un mundo que se les ha vuelto lejano y aún desconocido a pesar de que la información fluye por todos lados.
“Aceptémoslo, no hay algo más triste que el ver que una persona ha perdido su celular y que no puede llamar a casa o a un amigo por el solo hecho de que no conoce de memoria ni un número telefónico. Este es un claro ejemplo de que se ha perdido la independencia personal. De ahí que sea evidente que necesitamos memorizar ciertas cosas en la vida”, dice Foer. |