Hoy día los noticieros de cualquier índole y los periódicos, cotidianamente dan en su gran mayoría noticias que no son otra cosa que partes de guerra, del conflicto que se ha enseñoreado de México.
Todos sabemos de la lucha que el presidente Calderón inició en contra de los cárteles de la droga, pero pocos sabemos cuando acabará y como lo hará. La impresión que se tiene es que esta carece de una estrategia definida y que no se imaginaron la magnitud de la respuesta del adversario. La estrategia es el arte de conjuntar armoniosamente las fuerzas, medios y tiempos, con la finalidad de alcanzar un objetivo claramente definido, considerando costos, reacciones y consecuencias de las acciones a realizar. Esta definición no pretende ser absoluta, ya que la flexibilidad conceptual y de acción, son clave muchas veces para el éxito.
Julio Cesar es un ejemplo de estratega exitoso, y que en más de alguna ocasión rompió reglas aceptadas, según le dictaban las circunstancias del momento. Napoleón el Grande a menudo iba en contra de las convenciones de tratados y costumbres, todo en aras del triunfo. Sus méritos son tan grandes, que están fuera de toda discusión. Estos dos grandes políticos y jefes militares, compartían algo que les permitía moverse y alcanzar sus objetivos, la claridad de objetivos, lo que había que hacer con los medios con los que contaban y la capacidad de enfrentar los costos de sus acciones. Todo lo anterior dentro del marco de un mando decidido y casi absoluto.
Las guerras sean externas o internas, son siempre de alto costo, financiero y humano y siempre revisten características de horror, situaciones insalvables y que deben aceptarse como parte del costo. Las guerras se luchan en muchos frentes a la vez, por lo que la estrategia debe ser global, comprendiendo la confrontación directa, la más dolorosa por cierto, los ataques a la capacidad de producción, a los flujos financieros y por supuesto las de imagen y relaciones publicas.
Mi opinión, que puede ser incompleta por la carencia de información de alto nivel, es de que nuestro gobierno no tiene una estrategia integral para enfrentar a estos cárteles, que parecen mostrarse muy capaces, organizados y sobre todo con una determinación digna de mejor causa, amén de importantes recursos financieros.
Una guerra que únicamente se pelea en uno o dos frentes, tiene escasas probabilidades de ganarse; en el caso que nos ocupa, los cruentos enfrentamientos y los decomisos de mercancía, son únicamente dos facetas, ¿dónde están las otras dos mencionadas?
Recién ví una película acerca de cómo terminaron con un gangster legendario, Al Capone, que se había escabullido a todos los intentos para detenerlo, por el miedo que daba a sus enemigos o por sus buenos defensores. El punto débil que le encontraron a este personaje, fue por ¡el lado fiscal!, ya que se le demostró que no había pagado impuestos y para tal delito, los vecinos del norte son tremendos.
La SHCP que tan hábilmente se esmera por un lado en recaudar impuestos a los ciudadanos de a pie, por otro lado es bastante descuidada en asuntos que podrían rendirle pingües recaudaciones si se decidieran a averiguar a profundidad movimientos financieros, que para ellos no deben representar mucho problema. No dudo que habría grandes sorpresas si se decidieran a actuar en esta dirección.
El otro factor ya enunciado, el de la imagen y relaciones públicas, esta volviéndose en contra del gobierno, ya que lo representan como torpe e incapaz, basta ver las caricaturas de algunos periódicos, en las que la figura presidencial no sale bien parada. Las muertes que por su ineficiencia le achacan, están comenzando a hacerle mella y esto equivale a decir en las elecciones del 2012.
Las omisiones y torpezas de este gobierno, como el caso de la guardería de Hermosillo, Sonora, el caso de las compras del IMSS, entre otras muchas y la agravante de la disgregación de su partido, no le auguran nada bueno, esto pesa en el ánimo del ciudadano y se reflejará en las votaciones.
La Presidencia, quiero pensar, que aún en los dos años que le restan, puede armar algún plan efectivo y congruente con lo que verdaderamente es una estrategia, y con la ayuda del Ejercito y la Marina llevarlo a cabo, de otra manera cada vez con más frecuencia veremos noticias como las de Apatzingán en distintas ciudades de la republica. Los ciudadanos no nos merecemos vivir en medio de una guerra civil. |