Una leve sonrisa cruza mi rostro; no sé si de alivio, de decepción o de un disimulado gusto. Pero como quiera que sea, y tal como se acostumbra en nuestra sociedad cuando una etapa concluye y está otra por comenzar, quiero compartir una oración de agradecimiento, que sé más de uno dirá en voz alta.
Señor:
Gracias porque sólo tú eres eterno, y en el universo todo tiene un principio y también un fin;
Gracias por darnos la suficiente resistencia en el espíritu para sobrevivir a tanta injusticia y por nunca dejarnos caer en la complacencia de aceptarla;
Gracias por darnos suficiente ceguera para no deslumbrarnos ante obras fastuosas pero inservibles;
Gracias por darnos el oído atento que nos permitió escuchar las quejas de aquéllos que sufrieron amenazas, vejaciones y maltratos;
Gracias por darnos la voz que nos permitió señalar las tropelías cuando hubo tantos a quienes silenciaron sus palabras;
Gracias porque nos permitiste conocer el cinismo de unos cuantos para valorar más la humildad de las personas de valía;
Gracias porque nos diste el poder de la escritura libre para no hincar la rodilla ante el poderoso;
Gracias por enseñarnos a distinguir entre la verdad que se palpa en cada calle y el discurso envanecido que maquilla;
Gracias porque con cada día que pasamos nos mostraste que la bondad y la justicia no vienen enmarcados con rostros bonitos y palabras ensayadas;
Gracias porque a la mayoría de nosotros no nos dejaste caer en la tentación de ser cómplices de los atropellos, de las simulaciones y de las frivolidades;
Gracias porque a pesar de tanta mentira aún creemos en la bondad del ser humano que viene para servir y no para servirse;
Gracias por enseñarnos que se pueden comprar espectáculos y fiesta banal, pero no se puede comprar la alegría de un pueblo;
Gracias por dejarnos claro que el culto a la personalidad, la vanidad y el elogio barato sólo envenenan el alma y no dejan pensar con claridad;
Gracias por permitirnos seguir con la frente en alto, cuando sabemos que habrá muchos que no puedan sostener la mirada;
Gracias por mantener a nuestro estado atento a la verdad, aunque el dinero haya pretendido vendernos la mentira;
Gracias porque nos permitiste conocer la diferencia entre un gobierno que está por interés mezquino y un gobierno que se interesa en su gente;
Gracias por recordarnos que en medio de tanta traición y egoísmo, aún hay mucha gente que mantiene intactos sus valores y convicciones;
Gracias por no permitir que se nos adormeciera la capacidad de raciocinio y discernimiento, para seguir adelante con decencia;
Gracias porque aún con el saqueo, Aguascalientes sigue de pie y sin doblegarse;
Gracias porque este sexenio ya termina y porque la mentira, la soberbia, la intolerancia y la traición ya se van.
Pero también:
Te pedimos perdón porque conociendo lo bueno, elegimos lo malo;
Te pedimos perdón en el PAN, pues no sabía lo que hacía;
Te pedimos perdón por todos aquéllos que callaron cuando tenían la obligación moral de hablar.
Y sobre todo Señor, humildemente te pedimos que no permitas que el gobierno que comienza cometa los mismos abusos y los mismos errores. Pero en caso contrario, concédenos a todos Señor el valor, la decisión y el coraje para no quedarnos con los brazos cruzados ante cualquier injusticia… y protégenos de todo mal.
Amén.
Manuel de Jesús Paredes González
munus13@gmail.com |