Con encabezados como el de “El Papa justifica el uso del condón” o “Es el primer Papa que admite el uso del preservativo” se ha armado una polémica que pretende concluir que la Iglesia Católica ha vivido en el error por décadas en cuanto al uso del condón y ahora lo reconoce.
Pues no, no ha sido así. El Papa no ha cambiado la postura de la Iglesia en cuanto al condón, pues sería tanto como negar a Dios mismo; ya que la negativa al uso del preservativo tiene dos vertientes:
- La religiosa: al aceptar el uso del condón se estaría aceptando como válido el quitarle a Dios la última palabra sobre el don de la vida; pues solo Él es quien la da; y en la naturaleza humana -dada por Dios- el placer sexual y la procreación vienen juntos.
- La antropológica: como también dijo Benedicto XVI, “el preservativo banaliza la sexualidad”; y es que al separar placer y procreación, las parejas, dijo el Papa, “ya no ven en la sexualidad la expresión de su amor”. Antropológicamente, la sexualidad lleva implícita la entrega mutua de la pareja; y no el usar a una persona para que alguien sienta placer sexual.
El error de traducción del L´Osservatore Romano, radica en que mientras en el texto original, en alemán, el Papa habla de casos particulares (no generales) de "männliche Prostituierte" (en inglés, "male prostitute") que significa “prostituto”, este se tradujo como prostituta.
Lo que dice el Papa es, sencillamente, que si un prostituto homosexual utiliza un condón, con el único objetivo de no contagiar de SIDA a alguien más, esto puede ser señal de un inicio de moralización, de que el hombre se está dando cuenta (en su interior) de que no puede hacer con su sexualidad lo que le venga en gana. Esto es, que le reconoce como bueno -sosteniendo como errada su conducta sexual- el que se preocupe por la vida de los demás.
Afirmando, por otro lado, que: “[La Iglesia], por supuesto, no considera el condón como una solución real o moral”
Haciendo una analogía del caso particular del prostituto mencionado por el Papa, podríamos ver que, si el gobierno iraní conmutara la pena de muerte por lapidación a una mujer acusada de adulterio, por la de una inyección letal, porque la inyección es más rápida y más misericordiosa, habría que reconocer que eso sería un avance moral, ya que mostraría cierta piedad por el sufrimiento de la mujer.
Sin embargo, no podríamos aceptar ese cambio como suficientemente bueno, ya que sigue siendo una barbarie el aplicarle la pena de muerte.
Finalmente, hay que tener claro que el Papa no va reformar o cambiar la enseñanza de la Iglesia a través de una plática informal con un periodista; eso lo haría mediante un decreto magisterial, tal como una carta apostólica, una bula o una encíclica. Esto es que, el Papa habló como individuo, de forma coloquial y no magisterial en su calidad de autoridad religiosa, como “El Santo Padre”
Así que siguen vigentes sus palabras del año pasado durante su viaje a África, cuando afirmó que:
“El SIDA no se combate sólo con dinero, ni con la distribución de preservativos, que al contrario, aumentan el problema. El SIDA se vence con la humanización de la sexualidad y nuevas formas de conducta”
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