Ayer, la Secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton dijo que México atraviesa por una situación de insurgencia (insurrección ante la autoridad constituida) y que nuestra realidad como país se asemeja a la que vivía Colombia en los años 80´s.
De inmediato, algunos de los “líderes de opinión (declaradores profesionales, diputados, senadores), tan patriotas y a unos días de conmemorar el Bicentenario de la Independencia, se envolvieron en la bandera nacional para contradecir a la responsable de la política exterior norteamericana.
Hoy, en entrevista a un diario en español del estado de California, el presidente Obama precisó que no se puede comparar la situación que vive nuestro país con la que experimentó Colombia hace dos décadas.
Sin embargo, como dijera el Cardenal Sandoval “lo dicho, dicho está”. Las declaraciones de Hillary siguen siendo rotundas y muy difíciles de contradecir. Porque es innegable que estamos en camino hacia una especie de “colombianización” (si no es que ya estamos inmersos en ella) que implica violencia, corrupción, regiones del país en las que no rige ya desde hace tiempo un estado de derecho y sobre las que los gobiernos federal, estatales y municipales no tienen control. Piense en Tamaulipas en Chihuahua, Nuevo León, algunas zonas de Zacatecas y, en menor medida, también de Aguascalientes.
Y además, dado que los comentarios de la señora Clinton ya dieron la vuelta al mundo, no va a ser fácil para los mexicanos quitarnos el sanbenito de ser los nuevos envenenadores del planeta. Así es que hay que estar preparados para lo que viene: controles especiales en los aeropuertos norteamericanos y europeos, revisiones exhaustivas, actitudes de rechazo y desconfianza, murmuraciones, recelos…
Poco importa lo que digan los opinadores profesionales. La etiqueta ya está adherida y va a ser difícil quitarla. Y poco importa la realidad, cuando la percepción se asume como un hecho: México es la nueva Colombia, en el sentido de ser el país dominado por las mafias que trafican y producen drogas, y con gobiernos incapaces de controlar el territorio y la seguridad de ciudadanos y extranjeros dentro de sus fronteras.
Lo peor del caso es que hasta los propios colombianos van a sentirse ofendidos. Como quiera, ellos van de salida del problema, y en México hacemos como que no nos damos cuenta de que hay un problema. Y desde luego que estamos lejos aún de ponernos de acuerdo en la manera de combatirlo.
Podrá no gustarnos la declaración de Hillary, pero es la realidad. Y conste que tal vez sus declaraciones hayan sido para tratar de ablandar al Congreso norteamericano a fin de que apruebe una mayor ayuda a México. La verdad es incómoda, pero es la verdad. |