Escuchando en la peluquería los comentarios sobre la reciente jornada electoral, el peluquero analista del barrio empezó a acomodar su instrumental.
–“Renace el PRI”, dijo el titular del noticiero.
Don Sebas miró a su alrededor, como si tratara de consensuar una opinión no verbal con los clientes imaginarios de la peluquería.
–¿De verdad “renace el PRI”?, repitió en un soliloquio que lo llevó hasta el ventanal de su local.
Estaba lloviendo y parecía que nadie tenía el menor interés en arreglarse el cabello. Abrió la puerta de cristal y dio un jalón de aire, como tratando de llenar las ideas con ese olorcillo tan peculiar de los momentos en que empieza a llover.
–Por un lado, se decía, ha habido un crecimiento importante del priísmo, como lo demuestran los últimos procesos electorales. El PRI, por otra parte, también se ha fortalecido. Es innegable. Así lo evidencian los resultados electorales.
–Pero –insistió mientras su rostro se reflejaba en el cristal, como tratando de encubrirse con el vaho provocado por la temperatura interior– ¿ha crecido la democracia mexicana? ¿Se ha enriquecido y se ha consolidado la tan manoseada transición al estilo México?
–Porque no podemos negar, dijo para sí, que lo que ha crecido de manera exponencial, es la guerra sucia entre partidos y candidatos. Unos y otros se sacan los trapitos al sol, se balconean, se demandan, se denuncian y, en análisis final, las cosas siguen como siempre. El resultado también es obvio: lo que también ha crecido brutalmente es la decepción, el sentimiento generalizado entre la población de que la democracia es un engaño más de este bicentenario de muchas cosas.
–No obstante –don Sebas limpió el vaporcillo que se acumulaba en la ventana central de su centro de trabajo– ha surgido un nuevo actor político que es necesario considerar, porque también se ha vuelto un interlocutor nada despreciable: las alianzas, también llamadas coaliciones.
–Ciertamente, se trata de una modalidad que, no siendo tan nueva en su diseño, sí lo es en cuanto a la visión estratégica de los resultados. En especial, porque las dichosas alianzas asumieron una actitud frontal de provocación y ataque en contra del priísmo en este país.
–El éxito en Oaxaca de Gabino Cué, los reclamos de José Rosas Aispuro en Durango, la sorpresa del triunfo de Rafael Moreno Valle en Puebla; o, incluso, el triunfo de Carlos Lozano sobre el panista Martín Orozco en Aguascalientes, abren un espectro interesante para la democracia mexicana.
Escribiendo “2012” en el ventanal, don Sebas continuó su soliloquio.
–En principio, evidentemente estas elecciones causarán impacto rumbo al proceso presidencial dentro de dos años, pero no me parece que puedan catalogarse como “termómetro” para esa elección, precisamente porque son atípicas a partir del tema estratégico de las alianzas.
–En segundo lugar, es previsible que así como ahora se gestaron una serie de alianzas –aún entre adversarios que pudiesen parecer irreconciliables–, en los detalles fines rumbo a la elección de 2012, aún no hay nada escrito. No habrá que olvidar –don Sebas empezó a escribir automáticamente una serie de iniciales sobre el vaporcillo que descansaba en su ventana– que todavía no se define el pleito y su alcance, entre MFB (Manlio Fabio Beltrones) y EPN (Enrique Peña Nieto) dentro del priísmo. Ambos están velando sus armas, para darse con todo dentro de pocos meses.
¬–A mayor abundamiento, para MFB y EPN pesan como una losa las declaraciones de BPR (Beatriz Paredes Rangel) después del asesinato del Dr. Rodolfo Torre Cantú. Asesinato que, como el de Gerardo Ruiz Massieu, el de Luis Donaldo Colosio y el crimen contra Juan Jesús Posadas Ocampo, todavía no acaban de aclararse. O sea, “impunidad”, ¡cuántas cosas se pueden hacer bajo tu sombra!
Don Sebas prosiguió haciendo su “mapa político de ventana”.
–Hace falta, con todo y posibles alianzas, ver cómo se va a resolver el tema de AMLO versus MEC (Marcelo Ebrard Casaubón). En ambos casos, eso promete ser un choque de trenes en el que, si JO (Jesús Ortega) se quita a tiempo, puede sacar un caballo negro, incluso, en alianza con el propio PAN. De lo contrario, el damnificado mayor ser el propio Ortega. Porque, adicionalmente, el dinero que necesita AMLO para su campaña en televisión bajo la siglas del PT, tienen que salir de alguna parte. Y no es de las arcas del PRD.
Desde luego, el PVEM y DDR (Dante Delgado Rannauro) desde Convergencia, ya deben estar –a estas alturas– platicando con alguien para ver a quién le alquilan las siglas a cambio de algunas curules, secretarías, regidurías o “lo que caiga”.
La lluvia empezó a disminuir. Las lagunas de Monte Bello y los cenotes sagrados –llamados comúnmente “encharcamientos” por las huestes de Marcelo Ebrard¬– amenazaron con permanecer como Las Cibeles, pero emergiendo de las alcantarillas de la calle.
Nada de esto arredró el ánimo de don Sebas. Con un periódico terminó de limpiar los ventanales de la peluquería.
Concluyó su proceso reflexivo-compulsivo-maníaco-político con un pensamiento:
–Como dice el filósofo urbano, Enrique Bermúdez: “la pelota está en el aire”.
Don Sebas se detuvo de golpe como si fuera acompañando a un microbusero.
–¿La expresión en ristre es de “El Perro” Bermúdez o de Raúl Orvañanos? ¿Habrá alguien en este planeta tierra que pudiera contribuir a elevar mis propios índices deportivo-culturales? |