Luego de varios años en los que películas y libros que hablan de vampiros han ocupado las carteleras de los cines y los aparadores de librerías, se gesta ya un cambio de temática.
Al parecer, próximamente dejaremos de ver las filas de adolescentes ante la taquilla de los cines para comprar entradas a películas que hablan de las aventuras de jóvenes de apariencia normal pero que en el fondo son vampiros.
Ahora veremos las mismas filas de adolescentes ante las taquillas, para ver películas con aventuras de jóvenes de apariencia normal, pero que son ángeles dentro de un cuerpo humano.
Una regla clara de la mercadotecnia es comenzar a desarrollar un nuevo producto antes de que se agote la preferencia del mercado por el que está de moda. Cuando la curva de preferencia está en su plenitud, se recomienda desarrollar el nuevo producto para que éste alcance su madurez cuando el anterior producto comience a decaer.
El libro que pudiera desatar la fiebre de ángeles, se llama Angelology. Y todo parece indicar que será un éxito de ventas ya que viene precedido por una sólida campaña de mercadotecnia tanto editorial como fílmica.
La historia de desarrolla en Nueva York, donde una joven que vive en una institución de religiosas en cuyos pasillos y capillas se encuentran múltiples pinturas y esculturas con el tema de los ángeles, recibe la petición de un visitante de aportarle documentación sobre el tema de los ángeles.
La historia comienza ahí, pero habrá de desarrollarse en varios países en medio de truculentas peripecias y aventuras con todos los elementos que son ingredientes de éxito: conspiraciones, complots, persecuciones en veloces automóviles por las calles de las ciudades, montañas solitarias, escondrijos, cuevas y túneles con alimañas, etc.
No es difícil imaginar los destinatarios: el mercado de los lectores jóvenes, fáciles de satisfacer si les da acción, intriga, mezcla de verdades de tipo religioso con lucubraciones que el autor presenta también como verdades y adicionado con un cierto romanticismo.
Pues ahora se pondrán de moda los ángeles, y ¿qué pasará con los vampiros? pues pasarán a formar parte del inventario, de esos productos que ya se explotaron al máximo y que por lo mismo dejaron de estar de moda como lo hicieron en su tiempo las bestias salvajes (gorilas, tiburones, anacondas), extraterrestres, monstruos de todo tipo, terroristas diseñados en Hollywood, etc.
Dispongámonos, pues, a la nueva generación de personajes cinematográficos y televisivos. Por una buena temporada escucharemos hablar de ángeles, de unos ángeles un tano especiales, pero a los que se les sigue llamando así.
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