Finalmente el Secretario de Hacienda, el PAN, el PRI y los diputados federales lograron la unidad nacional: unificaron a todo el país en su contra. Después de semanas de supuesto estudio, de filtrar posibles soluciones a los medios y de tener tiempo para hacer una efectiva y real propuesta que permitiera atender la crisis ya que no quisieron plantearse una Reforma Fiscal a fondo, la respuesta fue la de siempre: más impuestos a los mismos.
Este miércoles 21 de octubre, los diarios nacionales recogieron en sus columnas y páginas editoriales la opinión de analistas de la realidad política y económica nacional. Les presentamos un resumen de esos comentarios. Los titulares en color rojo, son de la redacción de DESDElared.
De Hacienda surgió la idea de aumentar
el IVA en 1% y rechazar el impuesto al consumo del 2%
Bajo Reserva El Universal 21 octubre 2009
Fue la Secretaría de Hacienda la que impulsó, a falta de consenso sobre su propuesta de un 2% de impuesto generalizado al consumo, que se llevara el IVA del 15 al 16% para generar 29 mil 796 millones de pesos. De las oficinas del PRI en la Cámara de Diputados (sí, de ese partido con los colmillos que arrastran hasta el suelo) se filtró anoche el oficio 102 K-098/09 en el que se hace la propuesta. Lo firma José Antonio Meade, subsecretario de Ingresos. Va dirigido al presidente de la Comisión de Hacienda, Mario Becerra Pocoroba, quien, como se sabe, es panista. Se hizo hace casi unas horas: está fechado el lunes 19 de octubre. “Para resolver este punto del paquete fiscal al cual no se ha llegado a un acuerdo [el 2 por ciento propuesto] y con el ánimo de construir los consensos necesarios entre los diferentes grupos parlamentarios representados en esa Cámara, esta secretaría [Hacienda] considera una alternativa incrementar en un punto porcentual la tasa del Impuesto al Valor Agregado, tanto la general, como la aplicable en la frontera”. Enterados entonces: el impuestazo viene directamente de Hacienda. De nadie más.
Un dique al crecimiento…
Historias de un reportero, Carlos Loret de Mola, El Universal
Y como esos, más de 25 mil (al momento de redactar esta columna). La condena al impuesto a Internet es unánime. No sé si fueron las prisas, la ignorancia, la falta de imaginación. Quisieron cobrar más a empresas y sacarles raja a los empresarios más poderosos; terminaron poniéndole un dique al crecimiento y condenando a los menos favorecidos al analfabetismo informático, a nunca ser competitivos.
¿De veras será mejor que el gobierno
gaste para dinamizar la economía?
Héctor Aguilar Camín, Milenio
Nuevos impuestos para más de lo mismo es simplemente inaceptable. Empiezan a rondar nuestra cabeza algunas preguntas estructurales.
¿De veras es mejor para el país quitar dinero a las empresas para que en lugar de que lo inviertan ellas lo gaste el gobierno?
¿De veras nos va a ir mejor si pagamos más impuestos por telefonía e internet para que lo gaste el gobierno, en vez de que los usuarios compren más de esos servicios y las empresas tengan más consumidores?
¿De veras el gobierno invertirá mejor, creará más empleos y más riqueza con el dinero de los impuestos que las empresas afectadas por ellos?
¿De veras el gasto gubernamental será un instrumento más efectivo para dinamizar la golpeada economía nacional que las decisiones de inversión de las empresas?
¿Los aumentos al impuesto sobre la renta y tantos impuestos especiales al alcohol, la cerveza, el tabaco, la televisión de paga, tendrán un uso más productivo metidos a los presupuestos del gobierno que dejados en la corriente general de la economía de donde van a sustraerse?
La carga caerá sobre consumidores y asalariados. Los de siempre
Editorial Periódico El Universal
La propuesta de Ley de Ingresos aprobada ayer no descubrió el hilo negro. Pagarán los mismos de siempre, con los impuestos de siempre y, para tapar los hoyos, se usarán las recetas de siempre.
Nuestro país, en comparación al resto, tiene una de las peores tasas de recaudación del mundo. En 2009 rondó el 9.8% del Producto Interno Bruto, sin contar ingresos por impuestos a las gasolinas. Para 2010 se aspira a incrementar sólo en 0.6% esa cifra, para llegar a 10.4%, muy lejos de lo que consiguen naciones como Chile (17%), Francia (40%) y, ya en el extremo, Finlandia (60%). No sorprende que el nivel de vida en los anteriores ejemplos crezca también en proporción a esta recaudación.
La situación mexicana se agrava cuando la mayor parte de esa carga pesa sobre los contribuyentes cautivos, es decir, consumidores y asalariados, mientras las personas físicas con actividad empresarial y los grandes corporativos hallan siempre la manera de aportar muy poco respecto de lo que cuesta hacer funcionar a las instituciones del Estado.
El PRI lo hizo porque quiere regresar a
Los Pinos, no a las ruinas de Los Pinos
Excélsior. Razones. Jorge Fernández Menéndez
Y finalmente no pasó nada. El PRI y el PAN, como se esperaba, sacaron un paquete económico para 2010 que se basa en lo posible y no en lo deseable, que permitirá mantener a flote las finanzas nacionales el año próximo y llegar a 2012 sin demasiados sobresaltos. Dicen que el coordinador de los diputados priistas, para convencer a los legisladores del acuerdo al que habían llegado los gobernadores con Hacienda, comentó que el partido quería regresar a Los Pinos y no a las ruinas de Los Pinos. Y es verdad, este paquete económico impedirá que la economía quede en ruinas, pero como ha sucedido con tantas cosas a lo largo de los últimos años, no significa una mejora sustancial y mucho menos un cambio estructural de los muchos que requiere el país...
Lo que molesta de esta propuesta no sólo es el incremento fiscal exclusivamente para los contribuyentes cautivos, sino que ni el gobierno en el plano federal y estatal ni el Congreso ni los partidos políticos ni las estructuras electorales se han sacrificado en lo más mínimo. Sí hay algunos recortes en el gobierno federal, pero se podría avanzar mucho más tomando el ejemplo de lo hecho en Luz y Fuerza. No se percibe austeridad alguna en los gobiernos estatales. El presupuesto del Congreso sigue igual y los partidos se indignaron cuando se propuso que se redujera su presupuesto que, para un año no electoral, será de más de seis mil millones de pesos.
Carstens y los gobernadores, confabulados.
Bonos a cambio de apoyo para aprobar más impuestos
Salvador García Soto. Serpientes y Escaleras. El Universal
Como en toda fábula que se precie, en la elaboración y negociación de la Ley de Ingresos 2010 aprobada ayer en la Cámara de Diputados hubo toda clase de arreglos políticos y económicos, legales y extralegales, que hicieron posible los acuerdos y la construcción de la mayoría parlamentaria que ayer votó a favor de castigar a los contribuyentes y empresas del país con un aumento de impuestos, creación de nuevos gravámenes y endurecimiento de la política fiscal.
El fiel de la balanza fueron los gobernadores y diputados del PRI. Los primeros fueron el factor de poder al que recurrió Hacienda para sacar las cargas fiscales. Fueron ellos, los mandatarios del PRI, los que mataron y enterraron el impuesto de 2% de Calderón; pero los que, en connivencia y conveniencia con Agustín Carstens, apoyaron aumentar el IVA. Tan político fue el cálculo de los gobernadores —que movieron a los borregos diputados de sus entidades— que la condición para aceptar el plan de Hacienda fue que les etiquetaran buena parte de los recursos que se recaudarán con el 1% de aumento al IVA, 40 mil millones de pesos, para obras de infraestructura en sus estados.
Pero no es que los gobernadores estuvieran preocupados por las necesidades de sus gobernados; al amarrar esos recursos también aseguran que el próximo año, cuando habrá elecciones en 10 estados del país, ellos puedan lucirse ante el electorado y empujar a los candidatos y partidos de su preferencia en esas elecciones. De hecho, fueron los 10 gobernadores de los estados donde habrá votaciones en 2010 —Sinaloa, Puebla, Tlaxcala, Tamaulipas, Durango, Veracruz, Oaxaca, Aguascalientes, Chihuahua y Zacatecas—, en su mayoría priístas, los que más empujaron el alza al IVA.
Para acabar de amarrar los votos suficientes para las alzas y los nuevos impuestos, el gobierno calderonista puso otra zanahoria: la entrega de un “bono especial” de recursos federales a los estados que garantizaran votos de diputados a la propuesta oficial. Así se formó la mayoría de “representantes populares” que votó para que paguemos más y nuevos impuestos. La zanahoria fue para ellos… el garrote para todos nosotros.
El PRI aprobó y trata de endosar los costos políticos al PAN
Excélsior. Juegos de Poder. Leo Zuckerman
El Presidente propuso, el PRI dispuso, la izquierda se opuso. Resultado: un país estancado. Nada nuevo. Se trata de la historia de este sexenio...
La bancada del PRI discutió la nueva propuesta del PAN de incrementar el IVA de 15 a 16%. La mayoría de los diputados de ese partido votó a favor de apoyar la propuesta de parchecito fiscal. No podían dejar a los gobernadores sin dinero. Luego se rasgaron las vestiduras para tratar de endosarle los costos políticos al PAN: “La propuesta fiscal priista desecha el 2% a todo; no se gravarán alimentos y medicinas; el PRI no le apuesta a que México siga mal y se hunda; contrario a la del Ejecutivo, la oferta del Revolucionario Institucional permitirá reducir la inflación; la fracción parlamentaria priista antepone el interés del país y actúa con toda responsabilidad”. Aplausos para el PRI. Pero si los señores priistas hubieran actuado con responsabilidad hubieran presentado una propuesta de reforma fiscal de fondo y no un parchecito que permitirá sortear 2010 sin que haya certidumbre de lo que ocurrirá para 2011.
Es verdad, se librará con este paquete económico la emergencia de 2010. Es verdad también que, en medio de tantas turbulencias políticas, el PRI y el gobierno han llegado a un acuerdo que no es demasiado doloroso para ninguno de ellos. Pero, ¿cuánto habrá que esperar para que se realicen las reformas que realmente requiere México?
El mensaje es pésimo: quiero mejorar pero no me atrevo
Alejandro Villagómez El Universal
El resultado puede perfectamente ubicarse en el libreto seguido desde hace mucho tiempo. Por supuesto que generará ingresos que ayudarán a cerrar la brecha fiscal, pero poco atienden a los problemas estructurales. Peor aún, descansa en buena parte en las fuentes tradicionales. Ni el aumento en el IVA ni en el ISR permiten ampliar base (o lo harán de manera marginal), y los contribuyentes a exprimir seguirán siendo los cautivos en estos rubros. El IVA será permanente y el ISR temporal. Los viciosos aumentamos nuestra carga impositiva, y más allá de consideraciones morales o de salud, este expediente no refleja ningún cambio ingenioso para atacar problemas de fondo. Para sorpresa del fisco, el IDE se reveló como una minita de oro, no muy grande, pero que su potencial será limitado con el paso del tiempo. El impuesto a telecomunicaciones se puede describir con la frase “ven burro y agarran viaje”. Éste es un sector que ha mostrado alto dinamismo en la última década y seguirá en esa trayectoria porque aún hay mucho espacio. Pero más allá de si este impuesto afectará este dinamismo o será trasladado completamente al consumidor, cosa que en lo personal no concuerdo totalmente por razones que expuse en una nota anterior, la pregunta es ¿por qué no distribuir el pago de impuestos entre todos los sectores? ¿El mantener regímenes especiales y privilegios sugiere una política que quiere proteger o promover ramas en particular? ¿O grupos de poder valiosos en tiempos electorales? Se permite aumentar ligeramente el déficit. Pero más allá de si hay o no espacio para esto, cosa que en lo personal creo que sí, lo frustrante es que no se haya aprovechado el momento para modificar la regla de política fiscal (seriamente), y que determina al déficit no sujeto al ciclo, lo cual se explica por la ortodoxia de unos y la ignorancia de otros. Finalmente, recurren al expediente más tradicional y estándar: aumentar la estimación del precio del petróleo. De nueva cuenta, con independencia de si existe la probabilidad de que este precio ocurra en 2010, el mensaje es pésimo. Quiero despetrolizar a las finanzas públicas, pero no me atrevo y entonces sigo recurriendo a este cómodo expediente. |