La medida tomada por el gobierno del estado de Aguascalientes en el sentido de dar “vacaciones forzosas” sin goce de sueldo a sus trabajadores y empleados pero pidiéndoles que trabajen si fuera necesario, ha sido mal recibida por los trabajadores, empleados y funcionarios. Sin embargo, a pesar de que la medida se tomó de manera unilateral y fue poco popular, no hace más que seguir prácticas similares en otros países.
Lo malo de circunstancias como las que vivimos es que llevan a un círculo vicioso: la incertidumbre económica reduce drásticamente el consumo y ante ello, las empresas deben reducir gastos, especialmente a uno de los principales, que es el que corresponde a los servicios de personal. Con ello, los trabajadores, que son consumidores a su vez, disponen de pocos recursos para comprar. Y cuando hay menos actividad económica se generan menores impuestos, con lo que también el gobierno registra menores ingresos.
En los primeros meses de la crisis, la afectación en México fue principalmente para las empresas, pero ahora el privilegiado sector de los empleados públicos comienza a sentir los rigores de una economía en recesión.
Aún a riesgo de caer en el lugar común de “mal de muchos: consuelo de tontos”, la realidad es que ajustes como el que se aplicó en Aguascalientes son hasta cierto punto práctica común en otros países en los últimos meses. He aquí algunos casos.
Estados Unidos: se reducen algunos servicios públicos
Hace unos días y durante 24 horas la ciudad de Chicago se quedó sin servicio en las bibliotecas, sin que la basura se recolectara y sin atención en algunos centros de salud. Y lo mismo sucederá el 27 de noviembre, un día después de la fiesta de Acción de Gracias, así como el día 24 de diciembre, víspera de la Navidad.
Las finanzas de la ciudad tienen un déficit de 300 millones de dólares y cualquier ahorro, por pequeño que sea, ayuda a equilibrar los números. El alcalde Daley, además de reconocer el “sacrificio” que hacen los trabajadores municipales, dijo que realizan un gran esfuerzo para mantener los servicios a los habitantes de la ciudad.
California, el estado más rico de la Unión Americana, tiene un problema mayor, ya que el déficit es de 24,300 millones de dólares (316 mil millones de pesos) y desde el mes de julio se declaró en emergencia fiscal, al tiempo que determinó que durante tres días de cada mes las oficinas publicas permanecerán cerradas.
El estado de Michigan tampoco las trae todas consigo. Y aunque su problema es menor, dejará de pagar a sus empleados antes de que termine septiembre seis días de trabajo.
Un funcionario de la Conferencia Nacional de Legislaturas locales de los Estados Unidos admitió que estas medidas de cierres temporales de oficinas o descansos sin sueldo a los trabajadores se han convertido en una práctica común para hacer frente a la crisis.
España: trabajar en el gobierno dejó de ser “algo seguro”
Aunque altos funcionarios aseguraban que no se contemplaban medidas que afectaran a los trabajadores del Estado, el incremento salarial de este año quedó muy debajo de la expectativa y para el 2010 ni siquiera se manejan aún posibilidades de un incremento. Ante las dificultades que comienzan a sentir los empleados públicos, las encuestas manifiestan que muchos españoles han dejado de tener en sus expectativas futuras el competir en los exámenes de oposición para lograr un puesto en el sector público.
Una de las ventajas de ocupar un puesto público de nivel bajo o medio en ese país era que, aunque no se tratara del mejor de los sueldos, al menos era algo siempre seguro. Y ahora ya no “están seguros de que trabajar para el gobierno sea algo seguro.”
Desde enero pasado, Europa recomienda la reducción de jornada
Aunque desde principio del año se aconsejaba que las empresas consideraran la reducción de la jornada laboral como una medida para sobrellevar la crisis y no deshacer la “planta laboral” ya que sería muy difícil volver a integrarla una vez terminada la crisis, pocos se habían atrevido a mencionar que esas medidas deberían extenderse también al sector público. Pero ahora las cosas han llegado hasta a límites impensables hace algunos años.
Por ejemplo, en uno de los casos más críticos, el de Rumania, donde los empleados públicos tienen que hacer de su bolsillo las compras de los materiales de escritorio que requieran para su trabajo en las oficinas públicas. Y lo mismo pasa en algunos hospitales públicos de esa nación. Pero además, deberán descansar de manera obligada durante 10 días entre septiembre y noviembre próximos. Lo que irrita más a los burócratas rumanos es que en la medida en que les aprietan a ellos el cinturón, los altos niveles de gobierno continúan haciendo gastos que están lejos de ser considerados como indispensables.
Como puede verse, la estrategia de que también el sector de la burocracia cargue con al menos una parte de la crisis, no es algo privativo de Aguascalientes. |