logo

en Aguascalientes
La japonesa, una comunidad que
no hemos logrado integrar
  • Idioma y costumbres los llevan a estar con el interés en Japón, aunque vivan aquí
  • Su estancia es generalmente muy temporal
  • Al estar aquí, elevan su nivel de vida
Aguascalientes, AGS. 16 de junio, 2009

 
 
 
 
 
     
 

Llegados a principios de la década de los 80´s del siglo pasado, los japoneses que viven aquí no han querido ni buscado integrarse a Aguascalientes.

Vienen con la mentalidad de que su estancia en esta ciudad es totalmente temporal y que pronto serán reubicados en otro destino profesional o regresarán a Japón; y por lo mismo, no se esfuerzan en entender el idioma, en conocer la ciudad o el estado o en establecer relaciones personales ni de negocios con la sociedad de Aguascalientes.

La colaboración de María Rebeca Padilla de la Torre recogida en el libro Identidades recientemente editado por el Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura, presenta un panorama de la visión que tienen los integrantes de la colonia japonesa en nuestra ciudad, de sus intereses y motivaciones, sustentado en una serie de entrevistas con japoneses y con mexicanos que tratan con japoneses y conocen su forma de pensar.

En sus círculos de interés no aparece Aguascalientes

Nos dice que su mentalidad los hace interesarse por aquello que queda dentro de sus círculos de interés, que se refieren  en primer lugar a cuestiones de la empresa para la que trabajan y en los que no aparecen ni Aguascalientes ni sus habitantes.

Según la autora del capítulo, en el universo corporativo de los japoneses que llegan a nuestra ciudad, existen Tokio, Nueva York, Los Angeles, Detroit, Ciudad de México, Sao Paulo y Buenos Aires, pero no Aguascalientes. De hecho, ellos ubican a Aguascalientes y a México en Sudamérica y no en Norteamérica.

Para los japoneses que viven aquí, su destino es más en una planta específica de su compañía y no tanto en Aguascalientes, ya que su interés sigue estando en Japón. Por lo mismo, no les inquieta conocer lo que sucede en la ciudad, ya que en unos meses tendrán nuevo destino. Además, el desconocimiento del idioma les impide entender periódicos o medios de comunicación como radio y TV.

A los japoneses que viven en Aguascalientes les interesa principalmente lo que sucede en su país y por lo mismo se informan por Internet de las noticias de allá, sus temas de conversación son en torno a eso y su relación con Aguascalientes es la mínima indispensable: compran casi todos sus víveres con proveedores especializados o hacen pedidos por teléfono a las tiendas de autoservicio y sólo ocasionalmente se les ve en un supermercado, sus hijos estudian en un colegio japonés, acuden a médicos y a hospitales específicos y a contadas instalaciones deportivas.

Llegan con los clásicos prejuicios sobre México

Llegan con el estereotipo clásico de las películas norteamericanas (México es un país desértico y no hay nada de desarrollo, los mexicanos son vagos y desaseados) y se admiran de encontrar ciudades con todos los servicios y habitantes instruidos y emprendedores. Reconocen que el aguascalentense es trabajador, aunque dicen que” no piensa mucho en lo que hace” sino que trabaja de manera un tanto “mecánica”. Del japonés dicen, en cambio, que razona mucho en su manera de trabajar.

La realidad es que viven mejor aquí

La realidad es que el japonés que viene a Aguascalientes vive durante su estancia aquí en unas condiciones que no tendría en su país en cuanto al tamaño y las comodidad de sus casas, a la facilidad de contratar ayuda doméstica,  (algunos) de jugar al golf los fines de semana, a la posibiliidad de tener un automóvil y a la buena disposición a colaborar que encuentran entre la sociedad que los rodea. Sin embargo, en los últimos meses les inquieta de manera especial el tema de la seguridad en el estado y en la ciudad.

No son ejemplo de integración ni de “Relaciones Públicas”

En pocas palabras, aunque no se expresa literalmente así en el libro, la comunidad japonesa en Aguascalientes no pudiera ponerse como ejemplo de integración ni de colaboración con una sociedad. Es cierto que algunas mujeres de la comunidad japonesa hacen ciertas labores asistenciales y que las compañías japonesas han aportado ocasionalmente recursos a hospitales. Sin embargo, la realidad es que a casi 30 años de la llegada de los primeros japoneses a Aguascalientes, la comunidad nipona no sería tampoco un ejemplo de “relaciones públicas” con una ciudad y una comunidad que les ha abierto las puertas y los brazos.

La realidad es que la comunidad japonesa sigue siendo en Aguascalientes un enigma, un cuerpo extraño que no hemos logrado integrar y que funciona con independencia del organismo y de los tejidos sociales de la ciudad. Su mentalidad y su idioma han dificultado que Aguascalientes aproveche plenamente las grandes experiencias y valores de un pueblo tan laborioso y ordenado como el japonés.

15
 

Algunas otras notas que puede leer en DESDElared

Aguascalientes: tercer lugar en madres adolescentes-solteras


Los niños serán cada vez menos en Aguascalietnes


Los nombres raros, una constante en los países latinoamericanos

 
Si alguno de los anuncios que aparecen en nuestro portal llegara a parecerle inadecuado de un medio de este tipo, le agradeceremos
que nos lo haga saber en el apartado Comentarios que aparece en cada una de las informaciones, y nos diga cuál es el URL correspondiente.

desdelared.com.mx

4

3

2

1

Desarrollo: Desde Aguascalientes, S.A. de C.V.
© Para la reproducción parcial o total de DESDELARED.COM.MX, en cualquier medio, se requiere citar la fuente.