Aguascalientes, Ags.-
La llegada de la planta de Nissan el 12 de noviembre de 1982 representó el inicio de una etapa para Aguascalientes. La incipiente industrialización del estado se vio reforzada con el establecimiento de plantas nacionales y de algunas de grandes corporativos transnacionales (además de Nissan, Xerox y Texas Instruments) y representó un cambio en la composición económica de nuestro estado y en la mentalidad de los habitantes.
En los años transcurridos desde entonces son muchos los beneficios que esas plantas industriales han dejado, y que van más allá de la derrama de sueldos, salarios y prestaciones sociales.
Algunas empresas locales (desafortunadamente pocas todavía) han conseguido colocarse y sostenerse como proveedores de esas grandes plantas, pero la realidad es que son pocos los insumos que se aportan localmente y contadas las empresas que han tenido capacidad para convertirse en proveedores certificados de las plantas transnacionales. No obstante, la presencia de esas plantas ha permitido que surjan empresas promovidas por aguascalentenses que alcanzan ya coberturas en otros estados y en otros países.
El mayor bien, sin embargo, que la presencia de esas grandes plantas nos ha dejado tal vez sea en lo que se refiere a la capacitación y al aporte de una nueva cultura en miles de personas que han trabajado en esas empresas y que han experimentado un benéfico cambio de mentalidad.
El trabajo en esas plantas les ayudó a apreciar el valor de la puntualidad, la pulcritud personal, el orden, la responsabilidad en el trabajo, y han además comprobado los beneficios que trae la planeación de largo plazo hasta en cuestiones tan domésticas como la elaboración de un presupuesto familiar, la educación de los hijos, el control estricto del gasto de la casa y la inversión en instrumentos que faciliten el trabajo.
El trabajo en esas plantas ha permitido a cientos de familias dar a sus hijos mejores oportunidades de estudio y más altos niveles de vida.
La apertura de miras es otro de los grandes beneficios que esas inversiones han dejado. Hace treinta años, un rostro de facciones orientales en el supermercado, en el club deportivo o en la calle llamaba poderosamente la atención. Actualmente la comunidad japonesa se considera ya como algo que es parte de Aguascalientes y a nadie le llama la atención su discreta presencia; contra lo que pudiera pensarse, en la actualidad solamente hay 17 técnicos japoneses en la planta de Nissan. Con muy contadas excepciones, la comunidad japonesa ha tenido un comportamiento respetuoso para sus anfitriones. Muchos pensamos que ante la sólida cultura y tradiciones japonesa, sería muy enriquecedora una mayor interacción de esa comunidad con los aguascalentenses.
En tres décadas, cientos de empleados de la planta Nissan, y miles de aguascalentenses, han salido a estudiar al extranjero, muchos en países orientales, y su mentalidad es ahora considerablemente más amplia y abierta.
En nuestros días, en más de cien países de los cinco continentes se encuentran automóviles ensamblados en Aguascalientes, aunque la presencia es más fuerte en Estados Unidos, Canadá, Brasil y en otras naciones latinoamericanas.
El anuncio de la segunda planta de Nissan en Aguascalientes, gracias a la experiencia de estos treinta años, debiera venir aparejada por una serie de programas para desarrollar a más proveedores locales de insumos y de servicios, de manera que el beneficio para nuestro estado pudiera ser mayor. Y en esto, tanto las compañías japonesas como el gobierno estatal, las universidades localizadas aquí, los organismos empresariales y los propios emprendedores, deben hacer lo que les corresponda para que así suceda.
La sociedad entre Nissan y Aguascalientes ha dejado un positivo resultado. De apenas 580 automóviles producidos en el primer año de operación, se llegó en el 2011 a 360,796.
La llegada de la nueva planta es motivo de satisfacción doble, porque se eligió a México y porque se confirmó la alianza con Aguascalientes.
Felicidades, pues, a las autoridades, y felicidades a los aguascalentenses que han respondido a la confianza depositada hace treinta años. |