El campo de Aguascalientes vivió sus años de gloria de los años cuarenta a los sesenta del siglo pasado. Entonces se basaba en la producción de actividades tradicionales como la vitivinícola y la alimentaria y llegó a aportar hasta el 27% del Producto Interno Bruto del estado.
De 1980 a la fecha ha sido constante su declive. En ese año aportó el 13% del PIB Estatal. Hoy contribuye con apenas el 4.5% de la riqueza de Aguascalientes, y sin embargo, absorbe el 79% del agua, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) y la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA).
Según un diagnóstico del gobierno del ingeniero Carlos Lozano de la Torre, los factores que han contribuido en la última década a que la agricultura no sea un sector exitoso son básicamente dos: el 66% de la superficie agrícola en Aguascalientes es de temporal y a este sector no se le ha destinado la inversión necesaria.
Aguascalientes cuenta con una superficie aprovechable para el sector primario de 558,900 hectáreas. De ellas, sólo 30% son de uso agrícola. El resto, entre otros, son de uso pecuario (50%) y forestal (16%). Sin embargo, no todas las hectáreas de uso agrícola se aprovechan, ya que sólo 85% se destinan a la siembra y el restante 15% corresponde a tierras que están ociosas, lo que se atribuye a que los agricultores han preferido emigrar a las ciudades en busca de mejores condiciones de vida. De las hectáreas dedicadas a uso agrícola, el 34% son de riego y las demás de temporal.
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