Arq. Cuauhtémoc García Ledesma.
Catedrático de la Universidad Cuauhtémoc, Campus Aguascalientes.
Colaboración de la Universidad Cuauhtémoc, Campus Aguascalientes
La crisis económica, si bien es a nivel global, para el mexicano es otra más de las que ha vivido. Aunque ésta sea a nivel mundial, finalmente el resultado es el mismo, ya que golpea los bolsillos de todos los mexicanos (bueno casi de todos), y sobretodo golpea a la rama de la construcción, ya que como se sabe, la construcción es el termómetro de la economía y es la primera en resentir las crisis económicas. Resulta entendible que así sea, ya que la construcción agrupa a 37 ramas de la economía, como el acero, el vidrio, etc.
A partir de la segunda mitad de 2008, la economía y con ella la construcción, comenzaron a desacelerarse, lo que empeoró en el 2009. Entre agosto de 2008 y 2009 se perdieron en el país 37,715 empleos en la construcción, lo que equivale a una caída del 9% (según cifras de la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras, difundida por el INEGI)
Si bien nos dicen que para el 2010 viene la recuperación económica, a la fecha para la gran mayoría de la población (y para algunos especialistas) la percepción es que la crisis continúa y aún se refleja en los indicadores de pobreza y desempleo, y en los bolsillos de cada uno de nosotros. Sin embargo, se espera que el 2010 no sea un año tan terrible como lo fue el 2009 ya que se pronostica que el crecimiento para la industria de la construcción llegue al 4%, que incluso pudiera quedar por arriba del crecimiento de la economía nacional.
Un detonador para que se recupere la construcción
Algo que puede favorecer a la industria de la construcción en el 2010, es que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores autorizó en octubre de 2009 un nuevo mecanismo de inversión bursátil denominado “Certificados de Capital de Desarrollo” que permitirá que dinero de las Afores se pueda invertir en la construcción de infraestructura.
A la fecha, las Afores cuentan con 86,480 millones de dólares, sin contar Infonavit. De esa cantidad, el 76% se invierte en papel gubernamental (las Afores tenían candados que las obligaban a buscar inversiones casi únicamente de deuda gubernamental), con lo que se espera se detone la inversión en infraestructura y con ello mejore el sector de la industria de la construcción.
Si bien nada es totalmente malo, ni totalmente bueno, la crisis financiera global en la Arquitectura ha sido un llamado a la sensatez y a la austeridad arquitectónica, y como resultado lógico, tenemos que el minimalismo, un estilo arquitectónico limpio y austero, ha tenido buena acogida en todo el mundo, incluyendo a México que es un país pobre.
Fin a la arquitectura del derroche
Estilos como el minimalismo son contrarios a toda la arquitectura del derroche y extravagancia, con todos los excesos arquitectónicos que pudieron haberse cometido durante la época de abundancia, ya que antes de esta crisis la práctica de la Arquitectura en países ricos había llegando a excesos como los del Emirato de Dubai.
Esperemos que se haya aprendido de esta crisis y que no a la primera recuperación del mercado se olviden las buenas intenciones y se regrese a la arquitectura del derroche, pretenciosa y fuera de escala, con el gusto ecléctico del nuevo rico. |