Por Arq. Cuauhtémoc García Ledesma.
Catedrático de la Universidad Cuauhtémoc, Campus Aguascalientes
Colaboración de la Universidad Cuauhtémoc, Campus Aguascalientes
Si bien no toda construcción es arquitectura, sí existe la arquitectura en proyectos poco comunes, como pudieran ser los nuevos centros de reciclaje de basura, o la construcción de las tiendas cercanas a los centros habitacionales que se conocen como “minisúpers” o gasolineras debajo de los puentes.
Un nuevo tipo de proyecto arquitectónico pueden ser los Centros Integrales de Reciclaje (CIRES), que el Gobierno Federal planea construir para cerrar los actuales rellenos sanitarios a cielo abierto cuando concluyan su vida útil, la cual está limitada de 8 a 10 años, según su capacidad de almacenaje.
Los rellenos sanitarios por el hecho de estar a cielo abierto pueden ser un foco de contaminación para quienes viven cerca de ellos. Cabe mencionar que en México pocos rellenos sanitarios cumplen la norma oficial (NOM-083) que establece, entre otros conceptos, la distancia que debe de existir entre éstos y las poblaciones aledañas, así como las formas de tratamiento de los residuos, ya que el viento propaga la basura y los malos olores. Otro punto que tienen en contra los rellenos sanitarios es el hecho que implica una permanente e irreversible pérdida de suelo, además de los altos costos de su construcción y administración.
Los CIREs son instalaciones diseñadas para el manejo de los desechos sólidos, incluyendo barrido, recolección, saneamiento, disposición final y reciclaje en un mismo sitio.
El tamaño de los CIRES varía en función de la población que atiende y por consiguiente del volumen de residuos que procesa. Tenemos, por ejemplo, que para una población de 100,000 habitantes, el CIRE requiere aproximadamente de cinco hectáreas.
Los CIREs constan de una caseta de acceso, patios de maniobras, edificio para separación de de residuos, edificio para confinamiento temporal de residuos inocuos, edificio para el incinerado de residuos sanitarios peligrosos, edificio para almacén y edificio para oficinas administrativas, además de un patio “de composteo” y área de estacionamiento. La vida útil de un CIRE depende de su mantenimiento y de que la extensión de terreno le permita crecer a la par que la población que demanda el servicio.
Con la construcción de los nuevos CIREs se pretende cambiar de un servicio que implica un costo a un negocio que representa un ingreso. Además tienen otras ventajas respecto a los rellenos sanitarios adicionales al hecho de evitar los basureros a cielo abierto: la basura se vuelve aprovechable mediante el reciclaje industrial diversificado, la producción de composta y de biofertilizantes para restaurar suelos agrícolas degradados y el hecho de que generan recursos económicos y empleos directos e indirectos.
Para la construcción de los CIREs se piensa otorgar financiamientos a través de contratos público-privados, en los que el 50% del apalancamiento será a fondo perdido.
Como dato mencionaremos que actualmente en México existen aproximadamente 522 instalaciones para el manejo de residuos sólidos, de los cuales, 256 son rellenos sanitarios, 239 basureros municipales y aproximadamente 27 tiraderos clandestinos.
Al rescate de espacios ahora improductivos
Otro tipo de proyectos arquitectónicos pudiera ser la construcción de minisúpers o gasolineras debajo de los puentes, con lo cual se transformaría un espacio improductivo y que además requiere de mantenimiento, en un lugar donde se pudiera ir de compras o a comer algo en el caso de que se pusieran cafés o las clásicas fuentes de sodas.
Estos espacios pudieran concesionarse y que los empresarios se encarguen de dar el mantenimiento al lugar, con lo que dejaría de ser un gasto para el gobierno y se convertiría en un ingreso. Además, cambiaría el aspecto urbano y dejarían de ser lugares impersonales, que con el tiempo tienden a convertirse en sitios llenos de basura y grafiti, para ser lugares de convivencia o abasto. |