Ha sido tal el aumento de casos de influenza H1N1 confirmados en laboratorios de todo mundo en las últimas semanas, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tomó la decisión de ya no emitir sus reportes periódicos sobre cuántos casos registra cada país.
En adelante, los países solamente reportarán las muertes causadas por este virus, así como los casos severos y cualquier patrón clínico inusual que se presente.
La Organización Mundial de la Salud informó que pandemias anteriores de influenza se propagaron por lo general en un periodo de 6 meses, pero la del H1N1 lo ha hecho en tan solo 6 semanas. Esta velocidad dificulta que se lleve un registro preciso sobre los nuevos casos.
En vista de esta decisión, el último reporte detallado es el que se tenía al 6 de julio de este año, según el cual los casos confirmados en el mundo sumaban 94 mil 512 y las muertes totalizaban 429.
La OMS turnó hace unos días a los diversos gobiernos del mundo una serie de recomendaciones sobre lo que conviene hacer para hacer frente a esta pandemia a la que califica de “moderadamente grave”. Entre las medidas que sugiere están: Vacunar al personal de salud, y en la medida en que lo permita la disponibilidad de vacunas (“las previsiones indican que no habrá vacunas suficientes a escala mundial”), a los siguientes grupos: mujeres embarazadas; niños mayores de 6 meses de edad que padezcan algún trastorno crónico; adultos jóvenes sanos de 15 a 49 años de edad; niños sanos; adultos sanos de 50 a 64 años; y adultos sanos a partir de los 65 años.
Como puede apreciarse, el riesgo de la influenza sigue presente y habrá de ser mayor en el invierno que se avecina. Por ello, además de guardar las precauciones ya conocidas hay que tratar de fortalecer las defensas del organismo con una alimentación balanceada y las revisiones médicas periódicas.
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