| Aguascalientes, AGS. 12 de junio, 2009 Ya sea que Usted haya nacido aquí o que tenga poco tiempo de haber llegado a Aguascalientes, el hecho es que está incorporado a una comunidad que sabe poco de sus orígenes y que ignora casi por completo cuál es su forma de ser característica.
Recientemente, el Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura (IMAC), presentó el libro “Identidades” en el que varios autores investigaron las raíces de la forma de ser de los aguascalentenses y cómo nos ven los diversos grupos que se han incorporado a Aguascalientes en los años recientes.
El libro recoge las aportaciones de un coloquio realizado con ocasión del 433 aniversario de nuestra ciudad en el que participaron investigadores y académicos de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, principalmente. Recogemos ahora algunas de las ideas en torno a cómo somos.
Aguascalientes nació por razones de seguridad
La fundación de Aguascalientes obedeció a razones de estrategia militar, de seguridad y en parte también comerciales. En tiempos de la Colonia era necesario disponer de un resguardo seguro que protegiera a las caravanas y personas que viajaban de México a las explotaciones mineras del norte del país, y viceversa. La construcción de un resguardo militar permitió acoger a personas, animales y mercancías por un tiempo en tanto que seguían su camino. Durante su estancia aquí, disfrutaban de los manantiales de aguas termales que dotaron de vida a la región.
Ya en su origen convivieron aquí tanto españoles como nativos, unidos por la necesidad de protegerse de las incursiones que hacían los belicosos chichimecas.
De ahí que la búsqueda de seguridad y la capacidad de convivir entre personas de diversos orígenes esté entre las características de los aguascalentenses desde el principio.
Sociedad obsesionada con la paz pública
Andrés Reyes, Director General del IMAC, dice que en el origen de nuestra historia hay un contraste significativo. “Mientras que en el entorno general había guerra y peligros de diferente naturaleza, en este lugar había seguridad y pausa para el disfrute… Nos convertimos en una sociedad obsesionada por la paz pública, no como una condición más de nuestro modo de ser, sino como una actitud que se encuentra en el núcleo sustancial de nuestra identidad.”
La historia local, añade, tiene múltiples ejemplos de nuestro apego a la quietud que ha determinado de algún modo nuestra marca cultural. Un ejemplo de ello es la Convención de 1914, en la que las diversas fuerzas revolucionarias dejaron las armas a un lado para negociar y dialogar en esta ciudad.
Valoramos la familia, el trabajo, el esfuerzo y… la fiesta
Los aguascalentenses heredamos una fisonomía cultural compleja y diversa, dice Reyes... hispana, alteña y zacatecana. Tenemos un perfil cultural en el que valoramos a la familia, el trabajo, el tesón y la cultura del esfuerzo, la religiosidad asociada con los rituales festivos, la fiesta brava y la laboriosidad traducida en actividades comerciales y, claro está, el aprecio por la belleza.
Lo que nos gusta ser… y lo que somos
Nos agrada que nos conciban como una comunidad moderna, pacífica y limpia. Aceptamos que somos una sociedad del mezquite, del agua y del desierto. Nos agradan los atributos de bohemia, trabajo y espíritu emprendedor.
Pero en el lado oscuro de nuestro modo de ser, afirma, somos una sociedad sin orden moderno y de bajo perfil ciudadano: una sociedad que no ha sabido valorar las huellas que ha dejado en el tiempo, una sociedad que desea y al mismo tiempo teme la libertad. |