Aguascalientes, Ags. Para aquéllos que dicen que es imposible cambiar a una sociedad o una persona, que la educación será lo último que cambie, que es labor de siglos modificar la manera de pensar y de ser de los mexicanos, encontramos una mañana cuatro razones poderosas que los desmienten. Y esas cuatro son solamente algunas de las muchas que es posible encontrar cuando se busca en el lugar adecuado.
Las cuatro razones son cuatro personas de nombres diferentes: Alan Eduardo, Jesús Eduardo, Karen Alondra y Alan Osvany. Los cuatro estudian la primaria en primarias oficiales en Aguascalientes que son apoyadas por la Fundación Lazos.
En unos pocos años ellos, ellos cuatro han cambiado y se han convertido en agentes de cambio en su entorno, pero no para cambiar por cambiar, sino cambiar para mejorar y para animar a los demás (familia, vecinos, compañeros) a que también se atrevan a ese cambio.
Es un cambio sin diatriba, sin encono, sin denostaciones, sin ataques a los que no piensan como ellos. Un cambio, que por ser tan natural y tan constante, poco a poco cada día, los demás tal vez ni siquiera se dan cuenta.
Alan Eduardo y Jesús Eduardo estudian en una primaria localizada en una colonia popular de Aguascalientes que es apoyada por Lazos. La escuela de Karen Alondra y Alan Osvany es el mismo caso, aunque en una colonia diferente. El cambio lo llevan por dentro, ya que en apariencia son igual que los de su edad. Ellos han querido vivir en un sistema de valores que les permite tener una guía en la vida: el respeto a los demás, los buenos modales en el trato con todos, la amistad, la confianza, la responsabilidad, la solidaridad, el orden, el esfuerzo.
Primeros lugares en la Olimpiada del Conocimiento
Y, años después, esos valores comienzan a dar su fruto: Alan y Jesús lograron el primero y segundo lugares en la pasada Olimpiada del Conocimiento realizada en su zona escolar y esperan lograr un buen lugar en la competencia estatal con el fin de acudir a la final nacional. En las competencias se trata de medir conocimientos en materias como Español, Matemáticas, Historia, Geografía y Ciencias Naturales.
Pero tan importantes o más que los logros académicos son aquellos que han alcanzado en el entorno de cada uno de ellos. Porque no sólo mejoran los alumnos sino el nivel académico en general, se eleva el nivel de la familia, de la comunidad de vecinos, y si se quiere, hasta el del rumbo por donde viven.
Los estudiantes se comprometen a tomar en serio lo suyo que es estudiar, pero además, a vivir y transmitir los sencillos valores que les enseñan y explican en la escuela y que son los mencionados ya. Por lo pronto, sus padres están ya comprometidos y son un apoyo para ellos, y también los compañeros, y desde luego los maestros y maestras de las escuela.
Compromiso de estudiantes, maestros y familias
Y es que al ser seleccionada como una “Escuela Lazos” tanto la Dirección como los maestros de la institución se comprometen a realizar ese esfuerzo adicional que los ayude a ser mejores: tomar voluntariamente los cursos de capacitación, se esfuerzan en apoyar a cada uno de los alumnos y en vivir en el esquema que les propone el modelo.
Al platicar con la directora de una de las escuelas, nos dice que el mérito en esta elevación del nivel educativo se debe al trabajo de todos: la puntualidad, los resultados educativos que están a la vista.
Y no se diga de las familias. Las madres de familia de las escuelas de este tipo acuden de manera regular a las sesiones especiales para ellas en las que se les aportan argumentos para ayudarles a manejar su casa y apoyar a los hijos. La asistencia a las charlas no queda condicionada ni se ve recompensada con la entrega de despensas ni de bonos; sólo las anima la satisfacción de que su familia mejorará al ser mejores cada uno de ellos.
El logro no es rápido, ni espectacular, ni mágico. Viene después del trabajo y del esfuerzo. Pero estos 4 adolescentes son prueba de que sí es posible lograr los cambios.
Para mayor información, consulte www.lazos.org.mx |