logo

espejito, espejito: ¿quiÉN es el mÁS bonito?
Trastorno Dismórfico Corporal:
enfermedad de nuestro tiempo
  • Imagen distorsionada del propio cuerpo
  • Tendencia a exagerar o inventar defectos corporales
  • Ocasiona graves problemas de salud y quita la tranquilidad
Aguascalientes, MÉXICO, a 23 de octubre del 2009

 
 
 
 
 
     
  Enviar comentario Imprimir Enviar a un amigo Buscar en DESDElared  
 

Por Psic. Claudia Bermúdez
psicologiaclinicaespecializada@yahoo.com.mx

El TDC o Dismorfofobia es un trastorno mental que genera una imagen distorsionada del propio cuerpo. Consiste en una preocupación exagerada por algún defecto físico, ya sea real o imaginario que produce preocupación y ansiedad continuas. Este cuadro psicopatológico fue descrito por primera vez en 1891 por Morselli.

Todos nos preocupamos por la apariencia personal; si el cabello está mal peinado, si se nota alguna espinilla en la piel, si se está muy pálido, si se es alto o corpulento... 

En algún momento de la vida hemos deseado tener el cabello, la cara, el perfil o el cuerpo más "perfectos". Estos deseos o pensamientos, generalmente, no alteran nuestra vida cotidiana y si no obtenemos esa imagen, no pasa nada.

Sin embargo, las personas que padecen TDC se obsesionan a tal grado que se provocan un gran deterioro físico, psíquico y/o social; la preocupación y malestar generados producen un notable deterioro de la vida social, laboral o familiar de la vida de la persona, llegando a producir en casos extremos tal aislamiento que la persona evita aparecer en público o sólo sale de casa por la noche para no ser visto y “criticado” o no sale en absoluto.

Algunos especialistas señalan que los pacientes con TDC creen que lucen feos o deformes y monstruosos cuando en realidad se ven bien y su aspecto es normal o incluso de gran atractivo.

Causa de preocupación y de ansiedad

El TDC es mucho más común entre jóvenes con pocos o ningún defecto físico, pero influenciados por los medios de comunicación y los estándares de belleza actual, adquieren una percepción errónea de las características físicas que se consideran atractivas, dedican mucho tiempo a examinar sus “defectos” y puede presentar conductas excesivas para disfrazarlos o “corregirlos”, lo cual produce un aumento de la preocupación y de la ansiedad.

La parte del cuerpo que es objeto de las preocupaciones puede cambiar durante el curso del trastorno.

Este trastorno afecta a hombres y mujeres por igual, aunque a menudo, los primeros sufren una versión particular de la enfermedad conocida como dismorfofobia muscular: se ven a sí mismos débiles y en mala condición, recurren al entrenamiento físico extremo y al uso de esteroides; otros sufren trastornos alimentarios, como la anorexia, también vinculada a una percepción distorsionada de la propia imagen.

La mayoría de los TDC son solteros o divorciados y suelen invertir mucho tiempo para verse al espejo, un acto compulsivo que corresponde a lo que se convierte en un ritual psiquiátrico combinado con  el arreglo excesivo, la permanente comparación con otros, el cambio frecuente de ropa o las dietas autoimpuestas restringidas en calorías. Muchos presentan ideas suicidas o autodestructivas y rasgos de personalidad como inseguridad, hipersensibilidad, obsesividad, ansiedad, narcisismo e hipocondría.

Este trastorno suele comenzar en la adolescencia e ir disminuyendo con la edad, aunque en ocasiones puede volverse crónico y permanecer en la edad adulta.

De acuerdo al Manual Estadístico de Diagnóstico de Trastornos Mentales (DSM-IV) las características del TDC son:
"Criterios para el diagnóstico de F45.2 TDC (300.7):

  • A. Preocupación por algún defecto imaginado del aspecto físico. Cuando hay leves anomalías físicas, la preocupación del individuo es excesiva.
  • B. La preocupación provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
  • C. La preocupación no se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental (p. ej., insatisfacción con el tamaño y la silueta corporales en la anorexia nerviosa).

El bisturí: la nueva varita mágica

La cirugía estética es la especialidad médica encargada de reparar defectos corporales congénitos, es decir, que vienen desde el nacimiento o también reparar las funciones de ciertas partes del cuerpo que se han visto afectadas por accidentes o enfermedades.

Sin embargo, el concepto de “cirugía estética” se ha transformado significativamente. No es extraño escuchar en las noticias o leer en el periódico sobre personas que han alterado su cuerpo mediante múltiples intervenciones con el fin de verse más bellas o parecerse más a su artista favorito, encontrar pareja, trabajo, reconocimiento, etc.

El  TDC pasa desapercibido porque casi nunca se consulta directamente al psicólogo por este tema. Actualmente, los medios masivos de comunicación como la televisión, revistas y publicidad exponen cuerpos “ideales” con medidas biológicamente imposibles, mujeres con pechos excesivamente grandes o cinturas muy pequeñas, modelos que se han convertido en patrones de belleza para la sociedad. Como resultado de ello, las consultas para realizarse cirugías han tenido un aumento importante. Muchos de estos casos se presentan en personajes públicos como actrices, modelos, concursantes de belleza, cantantes, etc. Uno de los representantes indiscutibles es el recién fallecido Michael Jackson, quien por el afán de cambiar su apariencia terminó deformando su rostro y provocándose múltiples problemas de salud.

Aunque las personas que padecen TDC se sometan a algún tipo de cirugía estética o tratamientos dermatológicos, difícilmente quedan satisfechos, porque, a final de cuentas, no existe un defecto físico que corregir, sino una percepción distorsionada de la imagen que tienen de sí mismos. Las principales áreas de preocupación son cara, nariz, ojos, párpados, labios, piel, acné, arrugas, cicatrices y glúteos.

Las cirugías repetidas tienden a incrementar la insatisfacción, y algunas de ellas tales como la rinoplastia (corrección de nariz), tienden a resultar más insatisfactorias.

Los médicos deben tener especial cuidado al elegir a sus pacientes y no sólo el paciente al elegir al cirujano, puesto que los TDC suelen recurrir a la cirugía estética con el fin de aliviar la fealdad que sienten frente a su “fantasmal” defecto. Creen que un cambio en su imagen mejorará su estado anímico; sin embargo, debido a la ansiedad que sufre por sus características físicas no es suficiente indicarle que no necesita cirugía estética. La solución radica en hacerlo consciente de su enfermedad y abordar el problema mediante un proceso psicoterapéutico y, de ser necesario, con tratamiento farmacológico.

Las investigaciones han arrojado resultados inconcebibles en cuanto a la situación de riesgo en la que se llegan a colocar los TDC por la desesperación de transformar su apariencia, algunos casos se someten a procedimientos caseros tal como Veale relata: Una mujer preocupada por su piel y la forma de su cara limó sus dientes para alterar la apariencia de la línea de su mandíbula.

Un hombre preocupado por su piel usó un papel de lija como forma de dermoabrasión para remover cicatrices e “iluminar” su piel. Una mujer preocupada por la fealdad de múltiples áreas de su cuerpo decidió hacerse una liposucción pero, como no pudo costearla, utilizó un cuchillo para cortar sus muslos intentando extraer sus adiposidades. Un hombre preocupado por tener la tez enrojecida, repetidamente se extrajo sangre. El objetivo era lucir “más pálido”.

¿Qué hay en el origen del TDC?

Aunque la causa de TDC no es única ni del todo clara, los expertos creen que está relacionada con problemas con la serotonina, uno de los neurotransmisores químicos del cerebro. En su tratamiento, se han demostrado los grandes logros de la psicoterapia para revertir la sintomatología y la percepción irreal y desfigurada de sí mismo.

Los mensajes culturales también juegan un rol importante en el TDC reafirmando las preocupaciones de una persona sobre su apariencia. Los mensajes críticos o las bromas pesadas a una persona que está creciendo pueden contribuir a la sensibilidad frente al TDC.

Tratamiento: ayudar a cambiar pensamientos incorrectos

Recientes investigaciones señalan que la psicoterapia, sola o combinada con fármacos, es el mejor método para tratar la enfermedad.

En la terapia cognitiva conductual, el especialista ayuda a la persona a examinar y a cambiar pensamientos incorrectos, a resistir comportamientos compulsivos y a enfrentar situaciones preocupantes que desencadenan preocupaciones sobre la apariencia.

Este enfoque ayuda a corregir el patrón que causa la distorsión de la imagen del cuerpo y la preocupación excesiva.

Un psicólogo experimentado puede ayudar a romper la atadura de este trastorno en la persona para que disfrute de la vida a plenitud.

psicologiaclinicaespecializada@yahoo.com.mx

15
 

Algunas otras notas que puede leer en DESDElared

¿Padece Usted de Onicofagia?


Qué hacer cuando se convive con un enfermo de Alzheimer


La codependencia, padecimiento de nuestro tiempo


¿Tiene Usted cambios bruscos de humor antes de la menstruación?


La agarofobia no es sólo el miedo a espacios públicos y abiertos


La dislexia es más que un mero problema de aprendizaje


Recursos psicológicos para enfrentar la influenza


La actitud de la madre influye en la obesidad de los hijos


Postergar las tareas importantes puede llegar a ser una adicción


¿Conoce a alguien con “tricotilomanía”?


¡Cuidado con el acoso psicológico!


¿Conoce Usted personas adictas a mentir?

 
Si alguno de los anuncios que aparecen en nuestro portal llegara a parecerle inadecuado de un medio de este tipo, le agradeceremos
que nos lo haga saber en el apartado Comentarios que aparece en cada una de las informaciones, y nos diga cuál es el URL correspondiente.

desdelared.com.mx

4

3

2

1

Desarrollo: Desde Aguascalientes, S.A. de C.V.
© Para la reproducción parcial o total de DESDELARED.COM.MX, en cualquier medio, se requiere citar la fuente.