Colaboración: Carlos Fonz
En una conferencia a la que asistí recientemente, el expositor nos hacía reflexionar sobre un hecho de nuestro tiempo que tendrá graves repercusiones en el futuro: la creciente incidencia de familias en las que la madre es la figura principal y única, y la ausencia de una figura paterna en los hogares que sea capaz de ofrecer a los hijos un referente de lo que verdaderamente hace y lo que ayuda un padre.
Aguascalientes no es la excepción y son cada vez más los bebés que nacen ya sin un padre. En primer lugar porque abandonó el hogar cuando se dieron las dificultades y dejó a la madre con la responsabilidad de atender y educar a los hijos de esa unión. En otros casos ni siquiera se dio matrimonio civil o religioso, y el hijo o los hijos nacieron de una unión de hecho que así como se dio, dejó de darse.
No privar al hijo de tener un padre
Privar al hijo de tener un padre es afrenta grave cuando viene como consecuencia de una acción deliberada. Y cuando es por abandono o por fallecimiento, al menos queda el consuelo de que durante un tiempo tuvieron los hijos y las hijas una figura paterna que será siempre una referencia. Alto grado de culpa, sin embargo, merecen aquellas mujeres que teniendo a su marido en casa, se empeñan en desacreditarlo ante los hijos, en menoscabar su autoridad y su prestigio sin darse cuenta de que además de hacerle la vida imposible a él y hacérsela ellas, dañan a los hijos que crecerán bajo el estigma de una madre dominadora y manipuladora y un padre débil que consideró preferible ceder en todo antes que ejercer su autoridad y dar un sano ejemplo.
Un alto porcentaje de los adolescentes norteamericanos (que crece cada año entre los mexicanos), no ha tenido a un padre del que aprender la autoridad, habilidades manuales, actitudes de lucha ante la adversidad, estabilidad emocional, y tantas cosas que puede enseñar un buen padre. En la actualidad, el 40% de los bebés que nacen en aquel país provienen de hogares en los que no hay un padre o su figura está desdibujada. En algunas comunidades de origen afroamericano el porcentaje se eleva hasta al 70%.
Las limitaciones y daños causados por la ausencia del padre se convierten posteriormente también en daños sociales. Recientemente han surgido en algunos países iniciativas para subsanar ese tipo de daños y que consisten en “dotar”, al menos temporalmente, de padre a jóvenes que no lo tuvieron. La intención es que, al convivir con ellos, aprendan algo de lo que representa y de lo que ayuda el referente paterno en la vida.
Programa de “padres sustitutos temporales”
Algunas escuelas y asociaciones norteamericanas han iniciado programas de “padres sustitutos temporales” para convivir durante horas, para hacer deporte juntos, o para asistir a un campamento de varios días en el que les enseñen a armar una tienda de campaña, a encender una fogata, a utilizar una navaja como herramienta de supervivencia, a protegerse de ciertos riesgos y a hacer valer sus derechos sin tener que llegar a la agresión.
Team Focus es una de esas iniciativas en las que un “padre sustituto se compromete a convivir con un joven por al menos un años y a asistir a un campamento de verano de cuatro días. La experiencia en los 1,500 casos detectados ha sido muy buena.
Programas como Team Focus se dedican en Estados Unidos a conectar a jóvenes desprovistos de la figura paterna con voluntarios dispuestos a ayudarlos aportando al menos temporalmente este modelo. El proyecto se ha expandido a nivel nacional después de unos modestos comienzos en Alabama por iniciativa de Mike Gottfried, un entrenador de fútbol americano en la Universidad de Pittsburgh que perdió a su padre cuando tenía 11 años.
“Es una inversión para el futuro”, asegura Keith Howard, director de Team Focus DC. “Si puedo ser ese padre sustituto, y acompañar a un chico proporcionándole la autoridad y el afecto que necesita, estaré haciendo una inversión”, declaró al Washington Post.
Y aunque a la fecha la experiencia de esos programas es buena, está claro que nadie podrá sustituir a la verdadera figura del padre.
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