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HUELLA ECOLÓGICA DE AGUASCALIENTES
Piensa global: un indicador para
la conciencia ecológica
  • Con el estilo de vida que llevamos, necesitaríamos un territorio 7 veces mayor
  • Necesario, compactar y aprovechar mejor los espacios de nuestra ciudad
  • No hipotecar el futuro de los próximos habitantes de Ags.
Aguascalientes, MÉXICO a 03 de diciembre del 2009

 
 
 
 
 
     
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Colaboración de la Universidad Cuauhtémoc, Campus Aguascalientes
Por  MDArquitecto Marco Marcello Montes Skertchly

La huella ecológica es un indicador agregado, definido como el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesario para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida (myfootprint.org). Su objetivo fundamental consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida, comparado con la biocapacidad del planeta. Consecuentemente, es un indicador clave para la sustentabilidad.

El cálculo de la huella ecológica es complejo, lo que constituye su principal limitación como indicador; en cualquier caso, existen diversos métodos de estimación a partir del análisis de los recursos que una persona consume y de los residuos que produce.

Básicamente sus resultados están basados en la observación de los siguientes aspectos:

  • La cantidad de hectáreas utilizadas para urbanizar, generar infraestructuras y centros de trabajo.
  • Hectáreas necesarias para proporcionar el alimento vegetal necesario.
  • Superficie necesaria para pastos que alimenten al ganado.
  • Superficie marina necesaria para producir el pescado.
  • Hectáreas de bosque necesarias para asumir el CO2 que provoca nuestro consumo energético. En este sentido no sólo incidiría el grado de eficiencia energética alcanzado sino también las fuentes empleadas para su obtención: a mayor uso de energías renovables, menor huella ecológica.

Desde un punto de vista global, se ha estimado en 1.8 hectáreas  (http://habitat.aq.upm.es/boletin/n34/arcor_4.html) la biocapacidad del planeta por cada habitante, o lo que es lo mismo, si tuviéramos que repartir el terreno productivo de la tierra en partes iguales, a cada uno de los más de seis mil millones de habitantes en el planeta le corresponderían 1.8 hectáreas para satisfacer todas sus necesidades durante un año.

Con los datos de 2005 (los últimos disponibles), el consumo medio por habitante y año es de 2.7 hectáreas, por lo que, a nivel global, estamos consumiendo más recursos y generando más residuos de los que el planeta puede generar y admitir.

A nivel regional, según los datos de la Global Footprint Network,  Latinoamérica tiene una huella ecológica promedio de 2.4 hectáreas. México ocupa el segundo lugar entre los países de la región evaluados con una huella de 3.4, superado sólo por Uruguay y su impresionante huella de 5.5 hectáreas.

Actúar Local: revertir y regenerar

Haciendo un cálculo para Aguascalientes, con una población a nivel estatal de 1,135,016 habitantes, requeriríamos de 3,859,054.4 hectáreas, es decir, 38,590,540,000 (más de treinta y ocho  mil millones de metros cuadrados) y solamente disponemos de 5,471,000,000. El estilo de vida que llevamos, nuestros hábitos alimenticios, de transporte, de tratamiento de nuestra basura, entre otros, ¡requieren una superficie de más de siete veces de la que disponemos!

Por eso, no basta con implementar soluciones “sustentables” (poner focos ahorradores, instalar un calentador solar y diseñar nuestras edificaciones con las orientaciones adecuadas) sino que ADEMÁS hay que regenerar nuestro territorio, redefinir nuestro modelo de desarrollo y transformar nuestros hábitos ciudadanos.

Los siguientes son algunos puntos que nos ayudarían a disminuir nuestra huella ecológica, desde el punto de vista de la acción arquitectónica y con un campo de acción en la capital de nuestro Estado:

Acciones para reducir la “Huella ecológica de Aguascalientes”

  • Detener el crecimiento de la ciudad capital. No añadir ni un metro cuadrado más a la mancha urbana y tratar de aprovechar mejor  y compactar  el espacio urbano actual. Algunos usan  la palabra “redensificar”.  Según las recomendaciones, en una mancha urbana como la de Aguascalientes pudiera albergarse una  población cercana a los cuatro millones. No se trata de contener la población, sino de  frenar  la transformación de áreas verdes y agrícolas en urbanas, lo cual aumenta nuestra biocapacidad. (Consultar Revista número 12 del Colegio de Arquitectos de la Ciudad de Aguascalientes).
  • Identificar las áreas verdes, cafés y grises dentro de la mancha urbana y en una periferia de por lo menos 500 metros. (Para la definición de las áreas verdes, cafés y grises cfr. Livingbuilding Challenge).
  • Calcular la huella ecológica personal, industrial, gubernamental, del transporte, etc. Cada empresa, fábrica, negocio o persona, debería calcular su huella ecológica.
  • Incrementar la biocapacidad de la Ciudad de Aguascalientes y revertir el déficit de superficie de áreas verdes por habitante. Con ayuda  de las entidades cuya huella ecológica rebase el estándar internacional de 1.8 Ha/Hab: proteger y conservar áreas verdes y transformar área cafés en verdes.
  • Sólo hacer desarrollos de infraestructura en las áreas grises de nuestra ciudad, con el objetivo de “redensificar”.
  • Certificar la sustentabilidad de los proyectos arquitectónicos con alguno de los estándares internacionales o localizar uno propio para el país, la región o el estado.
  • …un poco fuera de lo arquitectónico, pero como soporte a lo propuesto: articular un plan de disminución de la  huella ecológica por cada una de las instancias que habitamos en nuestra ciudad: fraccionamientos, escuelas, dependencias de gobierno, industrias, empresas, …

Otras medidas, desde ámbitos diferentes al arquitectónico, incluirían (de manera enunciativa no limitativa):

  • cambiar el sistema de transporte por uno que utilice energías alternativas (biogas, por ejemplo).
  • incentivar el uso de la bicicleta como medio de transporte (proteger al ciclista)
  • reducir el volumen de basura generado por habitante.
  • conectar cadenas de uso y desecho de recursos (implementar procesos e industrias que usen los residuos de las actuales)
  • disminuir el consumo de agua
  • aprovechar el agua de lluvia, generar energía eléctrica con medios diferentes a las termoeléctricas, …

Lo más importante será hacer un estudio serio y profesional al respecto  que estuviera  financiado por la actividad productiva que sería la principal beneficiaria, y por  el sector público, partiendo de la información existente, pero “localizando” esa información para el caso específico de Aguascalientes, con sus limitantes y potencialidades.

Como podemos imaginar, el esfuerzo, liderazgo y disciplina por disminuir nuestra huella ecológica es una tarea de múltiples instancias, que implica cambios profundos en nuestra manera de “pisar” el planeta. Lo que hagamos hoy permitirá una vida menos comprometida de las generaciones futuras.

 
 
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