Por: Arq. Carlos Orduña, Director de la Facutad de Arquitectura, Diseño Gráfico e Ingeniería Civil
Colaboración de la Universidad Cuauhtemoc, Campus Aguascalientes
El pensamiento histórico contemporáneo, mucho más rico que el sustentado por las generaciones precedente, abre puertas a la conquista de nuevos conocimientos sobre su pasado biológico y social, adquiriendo la conciencia de su evolución en esos campos: “La historia”.
La historia de la arquitectura debe ser “pensante” y no sólo visual. La escuela historicista que limitaba la acción del historiador a narrar las cosas tal y como sucedieron, y que desgraciadamente se conserva aún en nuestros días, llegando al extremo de que a un historiador se le considere como un individuo que “ve más que pensar”.
Arquitectura es el arte y/o la ciencia de proyectar y construir edificios perdurables. Sigue determinadas reglas, con objeto de crear obras adecuadas a su propósito, agradables a la vista y capaces de provocar un placer estético.
El tratadista romano Vitrubio fijó en el siglo I A.C. las tres condiciones básicas de la arquitectura: Firmitas, utilitas, venustas (resistencia, funcionalidad y belleza).
La arquitectura se ha materializado según diferentes estilos a lo largo de la historia: gótico, barroco y neoclásico, entre otros. También se puede clasificar de acuerdo a un estilo más o menos homogéneo, asociado a una cultura o periodo histórico determinado: arquitectura griega, romana, egipcia.
El estilo arquitectónico refleja unos determinados valores o necesidades sociales, independientemente de la obra que se construya (casas, fábricas, hoteles, aeropuertos o iglesias). En cualquier caso, la arquitectura no depende sólo del gusto o de los cánones estéticos, sino que tiene en cuenta una serie de cuestiones prácticas, estrechamente relacionadas entre sí: la elección de los materiales y su puesta en obra, la disposición estructural de las cargas y el precepto fundamental del uso al que esté destinado el edificio.
Los orígenes de la arquitectura se pierden junto con los del ser humano y sólo se conocen por las escasas huellas que resisten el paso del tiempo. Sin embargo, es indudable que el hombre prehistórico empleó las artes constructivas no sólo con fines funcionales, sino también simbólicos. Prueba de ello son los numerosos restos de monumentos funerarios, cavernas artificiales o recintos conmemorativos. Utilizando de nuevo el paralelismo con la historia de la humanidad, se podría considerar que la historia de la arquitectura se remonta a los restos conservados del lenguaje arquitectónico, es decir, compositiva.
Los estudiantes siempre se preguntan ¿cuál es el primer vestigio arquitectónico?, ¿en qué momento nace la arquitectura?.
Si nos remontamos a una definición primaria de cultura, “transformación de la naturaleza para beneficio del hombre” y al saber que la arquitectura es cultura, es claro que la arquitectura nace en el momento que el hombre decide modificar lo existente para una función específica. ¿Cuál? Es imposible saberlo, quizás en el momento que decide poner una “puerta” en la gruta para evitar corrientes de aire, o cuando decide realizar un “ desagüe “ en la caverna para evitar humedades.
Entendamos pues que los orígenes de la arquitectura se dan propiamente por tendencias básicas aprendidas en el aula al momento de desarrollar un proyecto: “ Confort ,seguridad, y funcionalidad ”. |